PP y Vox en Moncloa: la mano dura que la UE no va a dejar pasar
¿Medidas baratas y realistas para un gobierno PP-Vox en 2027? La lista suena a campaña electoral: acabar con la okupación, perseguir la multirreincidencia y alargar condenas. El problema es que el marco comunitario y los tratados internacionales no dejan mucho margen. La expulsión de inmigrantes irregulares, por ejemplo, depende de que sus países los acepten, y los menores no acompañados tienen protección legal.
El espejismo de la mano dura
Añadamos otra medida “de coste cero”: destituir a José Félix Tezanos como presidente del CIS. A sus 80 años, el desgaste político es evidente, pero su relevo no cambiaría el rumbo económico del país. La misma lógica se aplica a las condenas más duras: prometer penas mayores es gratis, pero su efecto real sobre la delincuencia es discutible y choca con los derechos fundamentales.
¿Habrá coalición o se quedará en intento?
Lo primero que hay que descartar es que el pacto llegue a materializarse. Una corriente sostiene que el PP logrará mayoría absoluta absorbiendo al votante socialista desencantado, sin necesidad de Vox. Otra recuerda la campaña anti-Vox de Feijoo y pronostica que, en caso de no alcanzar esa mayoría, exigirá primero el voto de Vox a cambio de nada y después el del PSOE, como ya hizo en la anterior legislatura.
El escepticismo se apoya en la memoria: el patrón Rajoy-Almeida no invita a imaginar un giro radical. La coalición –si llega– podría acabar subiendo impuestos y aplicando la Agenda 2030 que hoy denuncia. La pregunta, con 2027 en el horizonte, es si el PP prefiere gobernar con Vox o gobernar sin hacer nada.