¿Cuántos escaños hacen falta para cambiar España? Una encuesta recién publicada sitúa a PP y Vox en 212 diputados, una mayoría que ya no depende de nadie. La crisis de Ceuta no ha cambiado al ganador de unas hipotéticas elecciones, pero sí la dimensión de su victoria: el PP sigue siendo primera fuerza, Vox escala hasta los 67 diputados y la izquierda pierde más de cuarenta escaños respecto al 23-J. Con esos números sobre la mesa, la mayoría alternativa a Pedro Sánchez deja de ser un titular y se convierte en una aritmética incómoda para el Gobierno.
El PP saca 145 escaños y Vox se dispara hasta 67
El reparto del sondeo dibuja un mapa distinto al de 2023: el PP se queda en 145 escaños, muy por debajo de la mayoría absoluta de 176, mientras Vox rentabiliza el desgaste del Ejecutivo y casi dobla su representación hasta los 67 diputados. La suma supera con holgura los 200 asientos y abre por primera vez la puerta a un escenario que hasta ahora parecía improbable: gobernar sin necesidad de Junts, PNV ni Bildu.
Al mismo tiempo, el PSOE conservaría 101 escaños, cifra generosa para el desgaste acumulado. La izquierda en su conjunto cae más de cuarenta asientos respecto a las últimas generales, con una suma de Sumar, Podemos y demás socios que se queda lejos de lo que consiguieron hace tres años. La aritmética es implacable: por cada escaño que sube Vox, hay dos que se caen del bloque que sostiene al Gobierno.
Reformar la ley electoral con mayoría absoluta: del 5% nacional al umbral autonómico
Con 212 escaños, PP y Vox no solo podrían gobernar: podrían intentar cambiar las reglas del juego. La propuesta que más circula entre los analistas conservadores es elevar el umbral de representación al 5% a nivel nacional, con excepción de los partidos que superen el 15% o 20% en su comunidad autónoma. El modelo está tomado del que aplican países como Alemania, donde Sajonia-Anhalt exige ese mínimo para entrar en el parlamento regional, y que la normativa europea recomienda para el resto de comicios.
El efecto sería demoledor para los partidos regionalistas. Con un umbral nacional del 5%, formaciones como Teruel Existe jamás habrían pisado el Congreso. En Cataluña el impacto sería doble: el PSC se beneficiaría porque el área metropolitana de Barcelona concentra el 40% de la población, mientras que Junts se quedaría sin buena parte de los escaños que dependen de Lérida y Gerona.
El cerrojo constitucional: 210 escaños para tocar la Carta Magna
Reformar la Constitución no es tan fácil. Se necesitan tres quintos del Congreso, es decir, 210 diputados, y tres quintos del Senado. Con 212 escaños la aritmética cuadra, pero aquí aparece otro obstáculo: basta con que un 10% de los diputados o senadores exijan un referéndum para que la reforma se someta a votación popular. Ese es el verdadero termómetro.
Vox y PP pueden tener la mayoría, pero un referéndum sobre los cambios constitucionales que proponen sería, en la práctica, una segunda vuelta electoral. Y no está claro que la coalición quiera asumir ese riesgo. La cifra mágica de 212 es una cosa; la voluntad política de activarla es otra muy distinta.
El escepticismo: ¿son reales estos 212 escaños?
No hay unanimidad ni en el propio campo conservador. Parte del análisis sostiene que la encuesta infla al PP y que en la práctica habría que restar entre 15 y 20 escaños a esa supuesta mayoría. Otros directamente cuestionan que vaya a haber elecciones antes de 2031. La sospecha recurrente sobre la manipulación del voto por correo o sobre la ley de nietos —formulada sin pruebas firmes— explica por qué una parte del electorado de la derecha no termina de creerse la cifra.
En paralelo, una corriente minoritaria pero ruidosa plantea restringir el sufragio a los contribuyentes netos: dejar fuera a pensionistas, funcionarios y cualquiera cuya renta dependa directa o indirectamente de las administraciones. El argumento es que quien recibe nómina pública no debería decidir quién le sube el sueldo, y el mismo razonamiento llevaría a excluir también a empresarios con contratos públicos o medios que ingresan publicidad institucional. Todas las soluciones fáciles tienen el mismo problema: si el criterio es recibir algo público, no queda nadie con derecho a voto.
Con 212 escaños, PP y Vox tienen la llave de casi todo. Lo que no está claro es si la querrán usar o si, como suele pasar en la política española, la alianza se quedará en el titular y el titular en el sondeo. Porque mayoría absoluta para cambiar la Constitución es una cosa que ningún partido ha tenido nunca: ganas de mojarse.