No son tratados como personas, sino como migrantes. En el imaginario colectivo se les presenta como seres que no suponen carga y que solo aportan enriquecimiento cultural. Si se les tratara como las personas que son, se habrían tomado medidas para cubrir sus necesidades humanas: techo, comida, aseo y trabajo. Pero a veces se les trata casi como mascotas por quienes dicen preocuparse por ellos.
El hilo iba de coña pero la pregunta del título es, sin exagerar, la primera que se hace en cualquier operación de llegada masiva. Y tú has dado con la parte seria, así que te contesto con los números, que no los ha puesto nadie.
Hay un estándar internacional para esto, el manual Esfera, que es lo que usan Cruz Roja, ACNUR y todo el mundo en el sector. Dice tres cosas concretas:
Quince litros de agua por persona y día como mínimo.
Un retrete o letrina por cada cincuenta personas en las primeras horas de una emergencia repentina, y bajar a uno por cada veinte en cuanto se pueda.
Y que la letrina no esté a más de cincuenta metros de donde duerme la gente, porque si está más lejos no la usan y da igual que la hayas puesto.
Aplícalo a cincuenta mil personas y sale esto: mil letrinas el primer día como suelo, dos mil quinientas como objetivo, y setecientos cincuenta mil litros de agua diarios, o sea setecientos cincuenta metros cúbicos. Todos los días. En una ciudad de ochenta y tantos mil habitantes a la que le acabas de sumar un sesenta por ciento de población de un día para otro, y que además tiene el agua limitada de por sí.
Eso no lo monta nadie en cuarenta y ocho horas. Ni España ni Alemania ni Suiza.
Y el motivo por el que esto es lo primero y no una anécdota escatológica es que en una llegada masiva no mata el hambre, mata la vía fecal-oral. Cólera, shigelosis, hepatitis A, tifus. Una persona aguanta tres semanas sin comer y no aguanta tres días de diarrea aguda sin suero. El caso de manual es Goma, en 1994: se juntó un millón de refugiados ruandeses en un terreno de roca volcánica donde no se podían cavar letrinas, y en unas tres semanas hubo del orden de doce mil perecid por cólera, más de veinte mil sumando la disentería. No los mató la guerra de la que huían, los mató no tener dónde hacer sus necesidades. Desde entonces el saneamiento va antes que la comida en cualquier protocolo, y por eso el manual está escrito con esos números tan concretos de letrinas por persona.
Con lo cual, y esto es lo que de verdad se debería estar diciendo esta semana: en Ceuta no ha pasado porque se fueron casi todos en cuarenta y ocho horas, que es menos que el periodo de incubación de casi todo lo de esa lista. No ha habido gestión, ha habido suerte y prisa. Si esos cincuenta mil se llegan a quedar diez días, el problema de esta semana no habría sido el debate de Schengen.
Y sobre lo que dices tú, que si se les tratara como personas se habría planificado el aseo y el techo: estás en lo cierto en el fondo y te falta el matiz de para qué sirve. Nadie planifica esto por bondad, se planifica porque el cólera no distingue entre quien acaba de llegar y quien lleva allí toda la vida. El agua y el saneamiento no piden papeles. Una llegada masiva sin saneamiento es un problema de salud pública de la ciudad entera, y ese es el argumento que convence hasta al que no tiene ninguna simpatía por los que llegan.