Azadas y semillas: el plan B ante un petróleo que ya no es rentable
En 1982, un profesor de Historia de 8º de EGB soltó en clase que en treinta años el
petróleo se habría acabado. Un alumno volvió a casa consternado a contárselo a su padre, y la carcajada de aquel hombre le resuena todavía más de tres décadas después. Hoy ese mismo hijo aprovecha cualquier rato para preguntarle cómo era la España rural de posguerra, porque ha llegado a la conclusión de que ése es el escenario más halagüeño que puede permitirse imaginar. El
colapso energético ha dejado de ser un tema de sobremesa para convertirse en una lista de la compra.
La pregunta ya no es si el barco se hunde. Es cuánto tarda y quién tiene bote.
¿Cuándo deja de ser rentable extraer petróleo?
El catedrático de Recursos Naturales, Ecología y Biología Evolutiva de la Universidad de Arizona Guy R. McPherson sitúa el cénit del petróleo en 2005 y el arranque del descenso marcado en 2009, con una reducción anual de hasta el
6%. Ya en abril de 2008 discutió en el programa Horizon de AZPBS un artículo que tituló
El fin del mundo tal y como lo conocemos. No se trata de que la última gota desaparezca: se trata de que deja de salir a cuenta.
El dato que sostiene ese escenario es el de Steve Kopits. Los costes de extracción suben un
10,9% al año mientras los precios se mantienen planos. Las grandes petroleras ven caer sus beneficios, venden activos para financiar dividendos y, por el camino, siembran la caída de producción que dicen querer evitar. Gail Tverberg lo desarrolla en Our Finite World, y el resumen es incómodo: la crisis energética llegará disfrazada de crisis financiera, porque nadie invierte en prospecciones que no rentan.
El fracking bajo sospecha: pozos que declinan y acuíferos contaminados
Frente al discurso de la independencia energética, el balance de la explotación no convencional se llena de letra pequeña. Los críticos del fracking en el hilo sostienen que los pozos declinan muy rápido, que la tasa de retorno energético es baja y que la contaminación no se limita al agua que está a tres kilómetros: se perforan y comprometen todos los acuíferos que quedan entre la profundidad máxima y la superficie. Buscar petróleo en Baleares y Canarias solo reporta a España
70.000 euros al año, un beneficio calificado de miserable frente a los costes, según una información enlazada en el hilo.
La discusión sobre si una empresa privada puede perder dinero lleva a apuntar al déficit de tarifa, cifrado por un participante en
30.000 millones de euros, aunque otro matiza que responde a un pago aplazado y no a pérdidas de las eléctricas. Y hay quien añade otro número a la cuenta. La caída del 40% en las importaciones de crudo de Estados Unidos va acompañada de un descenso del consumo del 10-12%, no de un milagro extractivo. El carbón, recuerdan, está a punto de convertirse en la principal fuente de energía fósil primaria. Mientras, los focos de conflicto que se enumeran —Ucrania, Venezuela, Egipto, Siria— se leen con el gas de fondo.
La lista de la compra del fin del mundo
Sal y bicarbonato. Legumbres guardadas en botellas de PETE. Cereales, aceite, grasas animales y vegetales, azúcar, miel, mermelada, frutos secos, latas de pescado en conserva, vino y licores, hierbas, especias, semillas, algodón y medicamentos. La despensa se diseña pensando en la escasez y en la baja calidad de lo que vendrá.
Las herramientas siguen la misma lógica: azadas, palas, picos, cuchillos, afiladoras manuales, alicates, alambre de atar, prensas manuales de vino y aceite, alambiques, cocinas de leña y carbón y balanzas manuales. A eso se suman cuatro productos químicos que hacen funcionar media casa: cloro, sosa cáustica, amoníaco y alcohol de quemar. La microindustria local —jabón, gel, alcohol, aceites naturales— aparece como consecuencia lógica, no como nostalgia.
Permacultura, agua y fósforo: la neoagricultura
El suelo es el otro depósito. Agua de lluvia, agua de pozo, compostaje, agua reciclada y la restitución del ciclo del fósforo por medios naturales centran una agricultura que vuelve a depender de lo que hay debajo de los pies. Las fuentes se acotan a las que existen de verdad: solar térmica, eólica, hidráulica, biomasa y tracción animal, con la investigación en bacterias y algas como apuesta de largo plazo.
El paso previo es organizativo: comunidades de transición, perímetros de sostenibilidad, dimensionado de la energía realmente disponible y ajuste del consumo a esa cifra. Los grupos de compra y los viejos
economatos vuelven al vocabulario del consumo responsable, con una idea de fondo: el dinero de cada uno sostiene a otro, y a quién se lo das es una decisión.
Nadie se pone de acuerdo: tecnoptimistas, mad max y desarmados
Hay quien sostiene que la humanidad siempre ha salido del atolladero y que aparecerá una tecnología nueva, del mismo modo que el fracking y el metano oceánico se presentan como colchón. La respuesta que recibe es de escala, según el participante que la esgrime: la humanidad llegó a los
1.000 millones de habitantes sin un solo barril, y sin hidrocarburos sobran más de 6.000 millones. Ninguna tecnología nueva aparece en la frase.
En el otro extremo está el escenario
mad max y su letra pequeña. Se apunta que de poco valen las reservas si no hay disposición a defenderlas, y que en un país con poca cultura de armas y mucha policía, sacar una escopeta es declarar en el cuartelillo. De ahí que la propuesta dominante sea menos épica: dejar de pedir préstamos, cancelar los que se pueda, ahorrar, producir y almacenar. Hay quien lo vive con desgana —sin petróleo, dice, no merece la pena—, y quien recuerda que el racionamiento siempre cae sobre los mismos mientras otros mantienen piscinas climatizadas y campos de golf en el desierto.
Con estos mimbres, lo que sorprende no es la lista. Es el excedente que describe un participante en su zona: hectáreas de naranjos y limoneros sin recoger desde hace años, sin valor aparente, mientras se hace inventario de semillas para la próxima década. La humanidad vivió con 1.000 millones de almas y sin un barril, según el cálculo que se repite en el hilo. Al ritmo que se describe, sobran más de 6.000 millones. Ninguno de esos números, se queja el hilo, sale en el telediario.