El colapso que Jiang Xueqin anuncia sin decir cuándo
Cada vez que un gurú anuncia el fin del sistema, reaparece la misma duda doméstica: ¿se compran las latas de atún ya o se espera a que bajen de precio? El profesor Jiang Xueqin ha vuelto a agitar el avispero con una predicción de colapso mundial que, como casi todas las de su especie, tiene una virtud: no pone fecha. O sí. Nadie lo tiene claro. Hay quien ya apunta a octubre.
El núcleo del argumento no es la caída de Occidente en abstracto, sino el dólar. Y aquí los números son tozudos. El billete verde concentra en torno al 60% de las reservas mundiales, entre el 80% y el 90% de las transacciones de divisas, cerca de la mitad de la facturación global y entre el 60% y el 70% de la deuda internacional. Decir que «solo colapsará lo que orbita alrededor del dólar» es decir casi todo.
De la peseta a la cesta de monedas
El escenario que se dibuja no es un apagón, sino un cambio de unidad de cuenta. El pan y la leche no dejaron de existir cuando desapareció la peseta; simplemente se denominaron de otra forma. La hipótesis más repetida apunta a una cesta de divisas en la que el dólar pierda peso relativo —por ejemplo, hasta el 80%— y el resto se reparta entre otras monedas. Una devaluación masiva del billete verde que China y la Unión Europea contemplarían con satisfacción.
El petróleo que no espera al profeta
Mientras la profecía se cocina a fuego lento, el crudo ya va por su cuenta: 107 dólares y subiendo. Es el tipo de dato que da munición a los agoreros y, a la vez, el que recuerda que estos anuncios suelen ser indefinidos. Lo suficientemente amplios para que cualquier cosa los confirme. Lo suficientemente vagos para no comprometerse con nada concreto.
Sobre quién es exactamente este profesor y por dónde predica, la respuesta honesta es que probablemente cobre en la misma divisa que dice que va a petar.