Donaciones por terremoto en Venezuela: ¿el modelo ucraniano es viable?
¿Puede un ciudadano venezolano pedir donaciones para los damnificados por un terremoto imitando el estilo de recaudación ucraniano? Esa es la pregunta que ha surgido tras el seísmo que ha devastado parte del país, especialmente la zona de La Guaira. Mientras Ucrania recauda fondos para su guerra sin restricciones financieras, Venezuela acumula más de 1.200 sanciones que paralizan la ayuda estatal. El afectado argumenta que, con el Estado incapaz de responder y el petróleo regalado a EE.UU. a cambio de no ser bombardeado, solo queda el crowdfunding ciudadano.
El contraste entre guerra y catástrofe natural
La recaudación ucraniana se ha normalizado: desde cuentas oficiales hasta iniciativas personales de figuras como Olga Tarnovskaya pidiendo fondos para familiares en el frente. En el caso venezolano, la emergencia es natural, pero las sanciones –impuestas por una administración que algunos denominan Trumpstein– impiden al gobierno usar sus recursos. El país se encuentra en una situación donde la financiación externa es la única vía.
La desconfianza como barrera
Sin embargo, la iniciativa choca con el escepticismo. Los críticos señalan que el solicitante no es de La Guaira, la zona realmente afectada, y que su historial genera desconfianza. Otros ven una comparación inapropiada: la guerra ucraniana es un conflicto existencial, mientras que un terremoto, por devastador que sea, no moviliza el mismo nivel de solidaridad global. La ironía también aparece: algunos prefieren donar a un compatriota que a un jerifalte ucraniano, pero en tono de sarcasmo.
Al final, la cuestión no es solo si se puede pedir, sino si alguien confía lo suficiente como para dar. Y ese es un problema que ningún crowdfunding resuelve.