Puente no descarta liderar el PSOE y el partido tiembla
Resulta paradójico que el PSOE, esa maquinaria de contención, pueda terminar en manos de quien encarna justo lo contrario. Óscar Puente, dirigente de perfil bronco y actividad incansable en redes, ha dejado entrever que no descarta liderar la formación. La sola posibilidad ha disparado las alarmas. Hubo quien pidió, en serio, no reírse.
El factor Trump español
La comparación con Donald Trump surge sola: mensajes constantes, ataques a todo lo que se mueve y cero filtro institucional. Hay quien sostiene que ese estilo, aplicado a un PSOE desangrado, puede ser el empujón definitivo hacia la irrelevancia. Otros lo ven como un revulsivo, una apuesta por la confrontación cuando ya no queda nada que perder. El refranero lo resume en cuatro palabras: de perdidos, al río.
Las cuentas pendientes
Pero incluso quienes le conceden posibilidades reales de ganar introducen un matiz envenenado. El dirigente acumula un pasado marcado por supuestas polémicas que, según este análisis, aflorarán en el momento de mayor exposición. Las analogías con casos que han salpicado a otras figuras políticas circulan con insistencia. Y visto el personaje, hay quien ironiza con que Ábalos, a su lado, parecería un miembro del Opus Dei.
La pregunta que flota es otra: ¿puede un partido que se dice de gobierno entregarse a quien encarna la confrontación? El experimento socialdemócrata, dicen algunos, ya acabó con Sánchez. Puente sería, en ese relato, la restauración de algo peor. O quizá, simplemente, el reflejo de lo que queda cuando ya no hay proyecto. ¿Está el PSOE dispuesto a cambiar de piel o a consumarse?