El PSOE moviliza a sus bases para blindar al Fiscal General
El pasado jueves, centenares de personas mayores de 65 años se congregaron ante las sedes del PSOE en varias ciudades para exigir que se permita al fiscal general del Estado difundir datos fiscales "cuando lo considere oportuno". La protesta, orquestada por el partido según numerosos testigos, busca contrarrestar el desgaste judicial de una figura clave en el gobierno de Sánchez: el fiscal general, investigado por la filtración de datos del novio de Isabel Díaz Ayuso.
Una movilización de perfil muy concreto
Las imágenes de la concentración muestran una asistencia abrumadoramente mayor: según testigos presenciales, prácticamente nadie bajaba de los 60 años. "Parece una manifestación de un geriátrico", resumía un observador. La ausencia de jóvenes fue destacada por múltiples fuentes, que señalan que el núcleo duro del sanchismo se sostiene sobre una base de jubilados y pensionistas que votan por "que lo hace muy bien" sin profundizar en los casos de corrupción. La coincidencia con la cita judicial de Ábalos y Koldo García, prevista para el jueves siguiente, no pasó desapercibida: "Ya tienen otra manifa", ironizaban algunos.
El contexto de la protesta
El fiscal general del Estado está imputado por revelación de secretos tras filtrar datos fiscales del empresario Alberto González Amador, pareja de Isabel Díaz Ayuso. La oposición y parte de la judicatura consideran que la filtración fue ilegal y una demostración del uso partidista de la Fiscalía. El PSOE, por su parte, defiende que el fiscal actuó en el marco de sus competencias. La protesta de esta semana busca presionar al poder judicial y al Tribunal Constitucional, que aún debe pronunciarse sobre el caso. "Todo está atado y bien atado", resume un análisis extendido en medios conservadores.
El cálculo político de la movilización
La estrategia de sacar a la calle a los "estómagos agradecidos" —término con el que se conoce a los enchufados de la Transición— pretende generar un relato de presión social que justifique un posible indulto o archivo del caso. Sin embargo, la escasa variedad de perfiles asistentes (mayores, sin diversidad) y la coincidencia con otras concentraciones del partido han generado escepticismo sobre su efectividad. "Si les dejamos, nos van a instaurar una dictadura", advertía un asistente, reflejando la tensión que se vive en el seno del votante socialista ante la ofensiva judicial.
La pregunta que queda en el aire es si esta base de votantes mayores será suficiente para sostener a Sánchez cuando el Tribunal Constitucional, controlado por el partido, falle a favor del fiscal. Pero ni los más optimistas en el PSOE creen que una movilización de jubilados vaya a cambiar la percepción de independencia judicial.