El eclipse de agosto deja cálculos concretos: 342 millones y hoteles llenos
Nadie va a sacrificar bebés a Baal. Pero el eclipse del 10 al 16 de agosto ha activado una maquinaria económica que tiene poco de metafísica. Los datos que circulan apuntan a 446.700 visitantes adicionales en las provincias afectadas, un gasto turístico extra de 342 millones de euros y una aportación de 347,6 millones al PIB. Las reservas hoteleras para agosto suben un 17,8% interanual.
El otro lado de la cara: precios y miedo
El fenómeno tiene dos caras. La primera, la de negocio: el eclipse se ha convertido en un reclamo turístico de primera división. La segunda, la de la especulación: hay quien vende gafas de cartón a 50 euros y quien recomienda radiografías o cristales de soldar como alternativa barata. El marketing es agresivo, hasta el punto de atemorizar con quemaduras en la córnea para vender protección.
Entre medias, la paranoia clásica. Hay quien ve una operación de distracción masiva, otra “masonada”. No hay pruebas de nada de eso; lo que sí hay son cifras que invitan a mirar la cuenta de resultados más que el cielo. El eclipse ya ha movido el PIB, como era previsible.
La previsión a corto plazo es que el negocio funcione. Lo que está por ver es si el circo de las gafas y el miedo se queda para el recuerdo o se convierte en un nuevo clásico del turismo español. Con estas cifras, probablemente volveremos a verlo.