Cábala: la doctrina esotérica que alimenta la conspiranoia
¿Qué es exactamente la cábala? Se define como una disciplina y escuela de pensamiento esotérico del judaísmo que busca sentidos recónditos en la Torá. Su nombre procede del hebreo qabbalah, que significa «recibir». Atribuida en ocasiones a los rabinos exiliados en Babilonia, lo cierto es que su desarrollo documentado arranca en la Edad Media, con obras como el Bahir (Francia, siglo XII) y el Zohar (España), que se convertiría en su texto central. Por eso algunos la comparan con el gnosticismo o el sufismo: un saber oculto dentro de la ortodoxia.
Pero la cábala ha trascendido su dimensión mística para instalarse en el imaginario de las teorías de la conspiración. Se la ha vinculado con el supuesto control oculto del mundo, con la masonería, el comunismo o el capitalismo. En los análisis que circulan por internet encontramos desde la «cábala oculta» que manipula la materia hasta el misterioso «pulsa denura», un ritual de maldición que requiere un cementerio y rabinos de más de 40 años con barba. No falta quien asegura que celebridades como Madonna, Britney Spears o Lady Gaga practican una versión «externa» y estéril, mientras los iniciados dominan la verdadera. Estas afirmaciones se sustentan en la apofenia: la tendencia a ver patrones en datos aleatorios, un fenómeno muy presente en el pensamiento conspirativo.
La cábala histórica: de Babilonia a la Edad Media
El origen de la cábala es uno de los puntos más debatidos. Algunas narraciones sostienen que los rabinos la aprendieron durante el exilio en Babilonia, y el Corán menciona a los ángeles Harut y Marut enseñando magia en esa ciudad. Sin embargo, la investigación moderna, como la de Gershom Scholem, sitúa su aparición en el siglo XII con el Bahir, un libro que emerge en Francia. Los cabalistas españoles lo desarrollaron y dieron lugar al Zohar, que se atribuye a Moisés de León. No todo el que se interesa por la cábala es judío: desde entonces ha influido en el hermetismo, la magia y el tarot.
La cábala en la encrucijada: entre el ocultismo y los vendedores de humo
Dentro de la propia tradición, existe una distinción entre la cábala «externa», accesible a cualquiera, y la «interna», reservada a iniciados. Esta división ha favorecido la aparición de predicadores modernos y charlatanes que ofrecen cursos de «cábala práctica» por dinero. Entre los divulgadores contemporáneos se recomienda a Mario Sabán, y se cita a Neville Goddard o Mark Passio como autores que relacionan el árbol de la vida con el tarot o la manifestación. Pero también surgen críticas: algunos ven un lado oscuro en la práctica, y no falta quien la califica de brujería o satanismo. Estas opiniones conviven con la perspectiva académica, que recomienda acercarse a la obra de Scholem o Moshe Idel para una comprensión rigurosa.
Un mundo simbólico que invita a la sospecha
La cábala describe un árbol de la vida con diez sefirot, esferas que conectan el mundo divino con el humano. Ese lenguaje esotérico, sumamente críptico, es un caldo de cultivo para interpretaciones fantásticas. Por ejemplo, el «pulsa denura» se ha citado como la fuente de desgracias de políticos como Ariel Sharón. En las teorías conspirativas se llegan a mencionar referencias como David Rockefeller o el 11S, conectando la cábala con los centros de poder. A la larga, la pregunta sobre qué es la cábala se mezcla con la sospecha; pero los datos históricos dibujan una tradición compleja, no un complot. Como en el juego de las acelgas: cuando la cábala es un misterio, cualquiera puede darle el sabor que quiera.