¿Móvil gratis? El coste real de un terminal subvencionado supera los 900 euros
Comprar un móvil subvencionado con permanencia es una de las peores decisiones financieras que puede tomar un consumidor. Lo que las operadoras venden como «gratuito» se convierte en un sobrecoste de hasta 900 euros en 18 meses, como muestra el análisis de una compra típica: un Samsung Galaxy S «gratis» con tarifa de 50 euros al mes suma 900 euros de desembolso, mientras que el mismo terminal libre cuesta 400 euros y permite elegir una tarifa mucho más barata. Sin embargo, no todo el mundo necesita un smartphone de gama alta, y para quienes solo quieren llamar y enviar SMS, la opción más racional es un teléfono básico liberado con una tarifa de bajo coste.
El timo del terminal «gratis»
El caso paradigmático: un comprador considera un Samsung Galaxy S que la tienda ofrece sin coste inicial a cambio de una permanencia de 18 meses con tarifa plana de voz e internet por 50 euros al mes. Tras hacer cálculos, descubre que al final pagará casi 1.000 euros, cuando el terminal liberado cuesta unos 400 euros. La diferencia es de 500 euros, que se van directos al bolsillo de la operadora. Las permanencias y los consumos mínimos son la trampa: la tarifa «plana» tiene limitaciones que la convierten en un gasto fijo difícil de reducir.
Alternativas low cost: prepago vs. contrato sin permanencia
Frente al modelo de las grandes operadoras, han surgido operadores móviles virtuales (OMV) como Pepephone, Simyo o MásMóvil que ofrecen tarifas sin permanencia ni consumo mínimo. En el momento del análisis, Pepephone ofrecía 5 céntimos el minuto (y después bajó a 3,5 céntimos), Simyo 8 céntimos y MásMóvil 5,9 céntimos con IVA en prepago automático. La clave está en combinar un terminal libre barato con una de estas tarifas. Por ejemplo, un Nokia 1616 por 9 euros en tiendas Movistar, o un Samsung E1150 por 16 euros, o incluso un Alcatel OT208 libre por solo 5 euros aprovechando una portabilidad. El ahorro frente a un contrato tradicional es abismal.
El dilema de la liberación y las ofertas
Un punto conflictivo es el coste de liberar un terminal comprado con operadora. Liberar un Nokia 2680, por ejemplo, puede costar más de 20 euros si se hace por IMEI, lo que encarece la operación. Por eso, comprar terminales ya liberados o de operadores que los venden libres (como Simyo con su LG por 15 euros) es más rentable. También aparecen ofertas puntuales, como un Samsung C3300 táctil de Movistar por 19 euros con 6 euros de saldo, que tras liberarlo sale por unos 20 euros. Una ganga para quien quiera un básico con pantalla táctil.
¿Merece la pena un smartphone?
No todo el mundo necesita un smartphone. Para un uso básico de llamadas y SMS, un terminal sencillo es suficiente y evita la tentación de contratar datos móviles innecesarios. Quien realmente necesita internet en movilidad puede optar por un Nexus One libre por unos 400 euros y luego cambiar a una OMV sin permanencia, pero siempre calculando el coste total. La decisión final depende del perfil de consumo, pero los números no mienten: el móvil subvencionado es, salvo raras excepciones, una trampa financiera.
Conclusión: el futuro de la telefonía móvil
La tendencia a la baja de las tarifas de las OMV y la conciencia creciente de los consumidores apuntan a que el modelo de terminal subvencionado con permanencia tiene los días contados. Si los precios de las tarifas low cost siguen bajando, las grandes operadoras se verán forzadas a cambiar su estrategia. De momento, para el consumidor informado, la regla de oro es: terminal libre + tarifa sin permanencia. El resto es ruido comercial.
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