Calero, el youtuber que desconecta a su audiencia a los 30 segundos
Primero fue la calva. Luego el tono plano y las promesas incumplidas. A los treinta segundos, gran parte de la audiencia desconecta. Y aun así, el canal sigue recibiendo visitas. La paradoja del youtuber Calero no es que haya quien le critique, sino que las críticas coinciden todas en lo mismo: el formato mata al contenido.
Relleno, clickbait y la economía del minuto de más
El modelo de YouTube penaliza los vídeos cortos: paga por tiempo de permanencia. De ahí la práctica de estirar hasta el límite cualquier tema. Los detractores sostienen que Calero ha convertido esa técnica en la base de su canal: introducciones eternas, postergaciones constantes ("de eso hablaremos en profundidad") y una densidad de información que podría condensarse en la cuarta parte del metraje. No es novedad, pero el alcance del canal ha convertido la queja en debate económico sobre el incentivo perverso de la plataforma.
El segundo frente es la autoría. Entre el público circula la acusación de que buena parte del discurso procede de guiones generados por inteligencia artificial, lo que explicaría la uniformidad del tono y la ausencia de matices. Sus seguidores, en cambio, le defienden en su terreno natural: la automoción, donde sí aporta experiencia directa con fabricantes y presentaciones. El problema, resumen, empieza cuando abandona los coches para opinar de todo lo demás.
La fórmula no es exclusiva de Calero. Infla el debate más amplio sobre la deriva de YouTube hacia un contenido fabricado para retener, no para informar. Si hasta los creadores consolidados recurren a coletillas que delatan el guion automático, ¿quién queda fuera?