El ranking misógino que persigue a camareras y enfermeras
Un listado anónimo que circula por internet reabre cada cierto tiempo la misma pregunta: qué oficio concentra supuestamente a más mujeres que venden sexo. La respuesta se repite con una insistencia sospechosa. Camareras, peluqueras y enfermeras. Ninguna estadística oficial respalda ese ranking, y la ausencia total de datos es, precisamente, lo que mejor lo define.
Las explicaciones de sobremesa que no resisten
El repertorio de justificaciones es amplio y vago a partes iguales. Se apela a la cercanía con la muerte en los hospitales, al viejo tópico de Eros y Tánatos, para sostener el supuesto patrón de las enfermeras. Se mencionan las guardias nocturnas y el aburrimiento de ciertos empleos públicos. Son hipótesis de barra de bar, no de epidemiología: no controlan variables, mezclan colectivos y se apoyan en anécdotas personales.
El sesgo que delata la propia lista
El sesgo de selección salta a la vista en cuanto se mira qué oficios quedan fuera. El ranking señala siempre empleos feminizados, de cara al público, ligados al cuidado y a la estética. Los oficios de mayoría masculina —electricistas, fontaneras, albañiles— ni aparecen. Esa omisión no es casual: retrata el prejuicio que ordena la lista desde el principio.
El resultado es un lugar común que se recicla sin una sola prueba. Cuando alguien pide el dato, cambia de tema. La pregunta se queda sin respuesta no porque nadie la haya resuelto, sino porque nunca hubo nada que resolver.