La UME tardó 5 días en llegar a Paiporta; a Caracas voló en horas
Mientras la DANA arrasaba la provincia de Valencia, la Unidad Militar de Emergencias (UME) permanecía acuartelada sin desplegarse durante tres días. El Ejecutivo justificó el retraso en la coordinación autonómica, pero cuando Venezuela solicitó apoyo ante sus inundaciones, el avión de la UME despegó casi de inmediato. El contraste alimenta la sospecha de que la respuesta se midió con criterios políticos, no humanitarios.
El dato frío: 237 personas fallecieron en la Comunidad Valenciana a finales de 2024, según las cifras oficiales que maneja el debate. El Gobierno central no declaró la emergencia nacional hasta el quinto día, cuando ya se habían producido la mayoría de las víctimas. En paralelo, 69 ciudadanos españoles constaban como desaparecidos en Venezuela tras las inundaciones —sin víctimas mortales confirmadas—, y la maquinaria diplomática y de emergencias se activó en cuestión de horas.
Datos que alimentan la desconfianza
Quienes defienden la tesis de la discriminación política recuerdan que Paiporta, epicentro de la catástrofe, está gobernada por el PP. «En Valencia votan al PP, entonces merecían un castigo», resume una de las líneas argumentales. Otros señalan que Venezuela es un socio estratégico del Gobierno de Pedro Sánchez, con vínculos que se remontan a la mediación de José Luis Rodríguez Zapatero, y que la ayuda exterior tiene un rédito diplomático que la interna no ofrece.
El dato que más duele: la UME tenía un batallón acantonado a pocos kilómetros de las zonas inundadas. El diario RTVE publicó (con enlace a su web) que «hubo efectivos de la UME desde el día siguiente rescatando gente», pero la mayoría de testimonios recogidos en la esfera digital sostienen que la presencia real no llegó hasta pasadas 72 horas. La policía, además, impidió que vecinos con tractores accedieran a las poblaciones anegadas durante los primeros días.
La sombra del cálculo electoral
El análisis dominante en las últimas semanas apunta a que la demora fue deliberada para cargar la responsabilidad sobre el presidente de la Generalitat, el popular Carlos Mazón. «Sánchez dejó morir a los valencianos para tirárselo en la cara al PP», sostiene una de las posturas. La visita del presidente del Gobierno el quinto día fue recibida con gritos y lanzamiento de barro, lo que algunos interpretan como la consecuencia del enfado acumulado.
La contraparte, minoritaria, defiende que la gestión fue correcta y que las competencias son autonómicas. «Mazón no pidió la ayuda a tiempo», argumentan, y señalan que el PP también habría ralentizado la llegada de fondos de reconstrucción para sus amigos. Pero los datos de plazos —ausencia de la UME durante tres días— y la comparación con Venezuela pesan más en el balance social.
El cierre que desconcierta
A día de hoy, 69 españoles siguen sin ser localizados en Venezuela. La pregunta que queda en el aire: si la maquinaria humanitaria fue tan rápida allí, ¿por qué no se repitió el esquema en Valencia? El Gobierno no ha ofrecido una explicación que disipe la sensación de que, en política de emergencias, no todos los españoles son iguales.