Coches de 300 km/h: ¿capricho o necesidad técnica?
Hombre, 300 kilómetros por hora. ¿Qué sentido tiene? En un país con carreteras llenas de radares y límites a 120, la pregunta es inevitable. Pero la respuesta no es tan simple como parece.
Por un lado, hay quien argumenta que la velocidad punta es un subproducto de la potencia. Si inviertes en 500 CV para tener buenas aceleraciones, la punta te sale gratis. Limitarla no tendría sentido si el coche aguanta la estructura. Es pura física: la velocidad máxima es consecuencia, no objetivo.
Por otro, está el factor alemán. En Alemania, la autobahn permite circular a 300 km/h sin problemas. No es broma: hay tramos sin límite y la musiquita suena de fondo. Para muchos, esa posibilidad es suficiente justificación. El coche está diseñado para ello y allí se usa.
Luego está la parte emocional. Superar los 299 km/h es un hito psicológico. Como decir "mi coche puede". Aunque nunca lo hagas, saber que está ahí alimenta el ego. Y el ego, se sabe, mueve más ventas que la razón.
Así que la pregunta no tiene una sola respuesta. Para unos, es innecesario; para otros, una consecuencia técnica o un placer permitido. Mientras tanto, en España, seguimos discutiendo si el límite debería bajar a 110. Ironías del asfalto.