Un acertijo viral con cuatro respuestas y ninguna oficial
El acertijo admite, como mínimo, cuatro resultados distintos. Una imagen con tres líneas de ecuaciones —auriculares, un muñeco y un reloj— circuló acompañada de un tuit en inglés que prometía empleo a quien diera con la solución: «Can you solve it? If you can, I'll hire you». La firma era una cuenta que imita a Elon Musk, no Elon Musk. Ese detalle llegó tarde a buena parte de la conversación.
Las cifras propuestas van de 11 a 116, con un 666 de propina, y ninguna instancia ha validado una solución. Tampoco hay oferta de empleo detrás. Lo que sí hay es un problema aritmético con trampa y una discusión bastante más interesante que el propio dibujo.
¿Qué dice el tuit que se atribuye a Elon Musk?
El mensaje es breve: una pregunta y una promesa condicional de contratación, acompañadas de la imagen. Es el formato clásico del
gancho de reclutamiento, ese que convierte un pasatiempo en un filtro de talento sin que nadie haya demostrado que filtre nada.
La cuenta que lo publica se identifica como parodia, algo que varios lectores advirtieron cuando ya llevaban media hora discutiendo si el reloj valía dos o tres. Conviene separar los dos planos: existe un problema aritmético y existe un cebo. El segundo explica la difusión; el primero, los enfados.
¿Cuál es la solución del acertijo?
La respuesta más repetida es
39. El desarrollo estándar parte de tres pares de auriculares que suman 30, de donde cada par vale 10 y cada auricular suelto, 5. Después, dos figuras más un par de auriculares suman 20, luego cada figura vale 5. Y dos relojes más dos relojes más una figura suman 13, luego cada reloj vale 2.
En la última línea aparece un solo auricular, una figura que lleva puestos dos auriculares y un reloj, y un signo de multiplicar. El resultado es 5 + (5+10+2) × 2 = 39. El desglose completo, ecuación a ecuación, es lo que más veces se reproduce en los comentarios, y ahí está la mitad del interés del asunto.
Por qué a mucha gente le sale 44
La jerarquía de operaciones es la culpable. Quien suma antes de multiplicar obtiene (5+17) × 2 = 44. Otros agrupan los accesorios de otro modo y también aterrizan en 44. Y no falta quien extiende la multiplicación a todo el conjunto y se marcha a 116.
Las cifras minoritarias responden a lo mismo. El 19 aparece entre quienes ignoran que la figura inferior lleva complementos; el 15 y el 14, entre quienes tratan los auriculares como sumandos sueltos; el 11 y el 12, entre quienes dan por bueno que solo cuenta lo que se ve a primera vista. El 88, el 79 o el 81 no tienen desarrollo conocido. Cada resultado tiene su lógica interna y su punto de arbitrariedad.
El detalle que solo se ve a la segunda mirada
En la última línea la figura ya no es la misma que en las anteriores: lleva
auriculares y un reloj puestos. Y hay un único auricular, no dos. Ahí está toda la trampa, y funciona más como test de atención que como problema de matemáticas.
Alguien lo bautiza como pensamiento lateral, término que se usa con retintín porque es el que suelen esgrimir los departamentos de selección para justificar sus pruebas. La escena es reconocible: el candidato que no vio el reloj se queda fuera del proceso, y no por no saber aritmética.
Cuatro ecuaciones y cinco incógnitas
Hay quien sostiene que el enunciado no fija el valor de la figura con accesorios, de modo que el sistema queda abierto: cuatro ecuaciones y cinco incógnitas, sin solución determinada. La pregunta de si el reloj es un Rolex —y cuánto sumaría entonces— no ayuda a cerrarlo.
Enfrente pesa otro argumento: dos personas valen lo mismo lleven lo que lleven, y valorar distinto a quien lleva reloj sería discriminación. Bajo esa regla todo se simplifica y el resultado se hunde hasta 19 o 15. Es una salida elegante para no reconocer que no se vio el detalle.
La trampa de la selección de personal
El gancho de contratación es lo que convierte un pasatiempo en otra cosa. Un acertijo así no mide competencia profesional; mide la tolerancia a que te evalúen con un truco y a que alguien decida tu futuro por si cuentas cascos o pares de cascos.
Y queda el remate: si quien promete el empleo es una cuenta parodia, el chiste se paga solo. La promesa de contratación nunca fue tal, lo que no ha impedido que varios lectores litigaran con ella en serio.
Lo previsible es que la imagen vuelva cada cierto tiempo con otra cifra en el titular y la misma discusión en los comentarios. La respuesta oficial no llegará, entre otras cosas porque no hay empleo, ni empresa, ni Elon Musk detrás del tuit.