Muy flojillo el argumento.
Y falso. En Zimbabue pasó exactamente eso, y los tenedores de oro comieron de todo menos oro.
Resalto lo crucial en zain.
En Zimbabue, entre 2007 y 2009, y con este foro debatiendo ya este tema, se produjo una hiperinflación brutal. Tras años de expropiaciones de tierras, colapso de la producción agrícola y déficits públicos crónicos,
el Estado comenzó a financiarse imprimiendo dinero de forma masiva.
El resultado fue la destrucción total del dólar zimbabuense como moneda:
los precios se duplicaban en horas, los salarios se pagaban a diario y llegaron a circular billetes de 100 billones. La moneda dejó de servir como medio de intercambio, unidad de cuenta y, sobre todo, como reserva de valor.
En ese contexto,
la población dejó de confiar en el dinero oficial y empezó a usar cualquier cosa que mantuviera valor real. Se generalizó el uso de divisas extranjeras como el dólar estadounidense o el rand sudafricano, el trueque y también activos físicos aceptados socialmente. El problema principal no era “producir”, sino poder intercambiar bienes básicos en un entorno donde el dinero nacional ya no valía nada ni siquiera a corto plazo.
Los tenedores de oro no “comieron oro”, pero tampoco quedaron arruinados. El oro funcionó como reserva de valor y como puente hacia otros medios de intercambio. Se vendía en pequeñas cantidades, se cambiaba por divisa fuerte o se usaba como colateral. De ese modo, el oro conservó poder adquisitivo frente a alimentos, combustible o vivienda, mientras los ahorros en moneda local eran pulverizados por la inflación.
Además,
el oro proporcionó algo crucial en una crisis sistémica: opcionalidad. Permitió salir del circuito monetario colapsado, comprar bienes importados, proteger patrimonio o incluso emigrar.
No generaba renta, pero permitía seguir participando en intercambios económicos cuando el sistema oficial había dejado de funcionar. Por eso el propio Estado intentó forzar a los mineros a vender su oro al banco central, pagándoles en moneda local sin valor: el oro valía y la moneda local, no.
La lección de Zimbabue es que en colapsos monetarios extremos el debate no es entre activos “productivos” o “improductivos”, sino entre lo que conserva valor y lo que no. El oro no sirve para producir alimentos, pero sí para seguir accediendo a ellos cuando el dinero falla. En Zimbabue no comieron oro; comieron quienes pudieron intercambiar algo que aún conservaba valor.
Pero lo de que el oro no vale que se lo cuenten a los bancos centrales, que son los que están comprando a capazos.
Veamos qué opina
@burbubot