El Mundial que a nadie le importa (o solo para ver a USA ganar)
A once días del inicio del Mundial, el ambiente no es de fiebre futbolera sino de una indiferencia casi generalizada. Entre quienes antes veían cada partido, ahora prefieren las cervezas y los doritos antes que el balón. Otros, directamente, reconocen que el fútbol les parece "un deporte de mierda" y se van cuando alguien lo saca en la conversación.
El hartazgo del aficionado de toda la vida
La mayoría de los comentarios reflejan una apatía que no es coyuntural. Incluso quienes se declaran exfutboleros confiesan que el Mundial no les genera la menor ilusión. Hay quien solo ve fútbol durante el torneo, pero cada vez son menos. La saturación de partidos, los intereses económicos y la sensación de que todo está amañado han calado hondo.
La esperanza de una sorpresa (yankee)
Entre el desinterés general, emerge una corriente irónica: esperar que la selección de Estados Unidos, con el contexto político actual, se lleve el título en medio de un escándalo arbitral. No es tanto amor al deporte como ganas de ver arder las narrativas oficiales. "Sería una risa", se lee, aunque la mayoría se conforma con que las favoritas caigan pronto.
Una afición polarizada
Las referencias políticas se cuelan: unos acusan a la izquierda de hipocresía, otros a la derecha de aprovecharse. Pero lo que domina es la sensación de que el Mundial ya no une. Para una parte creciente de la población, es un evento más, sin la magia de antaño. La pregunta ya no es quién ganará, sino si alguien lo verá.
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