Un nombre que parece diagnóstico médico y suena como una urgencia. Angine de Poitrine, el dúo francés que graba en sótanos húmedos de Lyon, construye su ruido con electrónica industrial, guitarras desatadas y estructuras imposibles. La pregunta por sus influencias admite varias capas, y ninguna es complaciente.
De Discipline al manual de instrucciones
La referencia más citada es King Crimson, y en concreto el álbum Discipline de 1981. Quien analiza el patrón del guitarrista Jérôme Rousselet encuentra la huella de Robert Fripp en la New Standard Tuning y en armónicos sintéticos, pero no un clon: el resultado pasa por una batidora de noise y electrónica de saldo. Algunos van más lejos y sostienen que Discipline funciona como la plantilla formal directa de gran parte del math rock posterior, con Massacre (Frith, Laswell, Hayward) como progenitor y Don Caballero como heredero confeso de los arpegios rotos de Fripp.
Microtonalidad y free jazz como ADN
La capa conceptual es más profunda. Hay quien separa influencia formal y ADN: King Crimson sería el manual práctico; Steve Reich, el sustrato conceptual. La música del dúo juega con melodía microtonal sobre armonía temperada, añadiendo cuartos de tono sin romper del todo la base occidental. Pero el linaje del caos también mira al free jazz: Sonny Sharrock y su Black Woman, grabado en 1969, convertía la guitarra en un electrocardiograma con fugas; Henry Threadgill y su grupo Air abrieron una vía de composición-puzle. En esa genealogía se cuela además Derek Bailey, el guitarrista que desmontaba el instrumento antes de que la etiqueta existiera, y su conexión con Jamie Muir, el percusionista de King Crimson que acabó en un monasterio.
Una cadena de hurtos y homenajes
Lo más sano es asumir que el rock experimental es una cadena de robos consentidos. Fred Frith acusó a Fripp de robarle una afinación; Frith a su vez bebe de Bailey; Don Caballero se basaba en Crimson; Battles, Tortoise y Slint mamaron de las mismas fuentes con otras orejas. Angine de Poitrine aparece en esa encrucijada con una seña propia: directos que suenan a loops cortos y rítmicos, secuencias de 3, 4, 5 y hasta 11 pasos superpuestas, y un guitarrista que toca descalzo para manejar con los pies una mesa llena de pedales. Hay quien la define, con media sonrisa, como el grupo de versiones de John Zorn que nadie pidió.
El acertijo sin resolver
Queda una pista sin rematar: el guitarrista favorito del guitarrista. Las pistas apuntan a un nombre parecido a angine, con dúos con Fred Frith, quizá el grupo Ange, pero nadie cierra la respuesta. ¿Y si la gracia de un grupo que suena como nadie quiere admitir es precisamente esa? Saber de dónde viene el caos no lo hace menos caótico.