Rafa Nadal, 39 años y cara de jubilado prematuro
Un Rafael Nadal de 38-39 años aparece en las últimas imágenes públicas con un rostro que muchos califican de «señorona» o «yayo». La comparación con una señora mayor ya no es broma de mal gusto: tiene un rictus tenso, sonrisa forzada y una calvicie que ni el mejor implante logra disimular. ¿Envejecimiento prematuro? ¿Secuelas de tratamientos o del estilo de vida? El debate sobre su aspecto va mucho más allá de la estética.
La dieta que (no) lo mantiene joven
Uno de los datos clave que ha salido a la luz: Nadal no come carne desde hace años. Según un artículo de Relevo, su nutricionista le retiró la carne, el embutido y el queso en 2013. Antes, su dieta era un desastre: «se comía un bote de Nutella y bebía tres litros de Coca-Cola al día», según un rival. El cambio alimenticio pudo alargar su carrera, pero algunos vinculan la falta de carne con una pérdida de volumen facial y un aspecto más avejentado. Sin embargo, no hay evidencia científica sólida que lo demuestre.
Botox, implantes y «pacoimplantes»: la guerra estética
Las especulaciones sobre retoques estéticos son abundantes. Se habla de «pacoimplantes» (implantes capilares mal hechos) y de un exceso de bótox en los pómulos que le da un aspecto de «teleñeco de José Luis Moreno». También se mencionan los efectos secundarios de la finasterida, un fármaco contra la calvicie que puede provocar baja libido o incluso tendencias suicidas. El resultado es un rostro que no parece el de un deportista de élite con 300 millones de euros en el banco.
El factor covid y el «karma» político
El debate no es solo estético: tiene un fuerte componente ideológico. Nadal fue uno de los deportistas que apoyó abiertamente las vacunas contra la covid y se alineó con Bill Gates, lo que le granjeó críticas feroces del sector antivacunas. Algunos señalan que su aspecto actual es «consecuencia de cuatro dosis de vacuna experimental», una afirmación sin respaldo científico pero que circula con fuerza en ciertos círculos. También se le reprocha haber cargado contra Novak Djokovic, considerado «el pura sangre» por los escépticos de la vacuna. Para estos críticos, su declive físico es una especie de karma.
¿Envidia o preocupación real?
Frente a las críticas, también hay quien defiende que con 300 millones, una mujer guapa y dos hijos, Nadal se ríe de todos. «España, el país donde si los envidiosos volaran no se vería el sol», resume un comentario. Otros argumentan que el envejecimiento es normal y que, comparado con un compañero de trabajo pelado a los 27, Nadal está francamente bien. La pregunta que queda en el aire: si tienes todos los recursos del mundo para mantenerte joven, ¿por qué aparentas diez años más de los que tienes?
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