La reparación sabatina: el llamado a los cinco primeros sábados sigue vivo
Desde las apariciones de Fátima en 1917, la devoción a la Inmaculada Corazón de María incluye una práctica específica: durante cinco primeros sábados consecutivos, confesarse, comulgar, rezar el rosario y meditar 15 minutos en sus misterios. La promesa, según la hermana Lucía, es la asistencia en la hora de la muerte.
El registro de esta devoción se ha mantenido activo durante más de seis años, con recordatorios periódicos que detallan el ritual. Los mensajes incluyen citas de Santa Brígida de Suecia sobre los Siete Dolores de la Virgen, y en ocasiones se entrelazan con advertencias apocalípticas sobre la pérdida de la fe en Roma y la infiltración masónica en la Iglesia. Estas afirmaciones, sin embargo, no forman parte del magisterio oficial.
La pregunta práctica que surge: ¿el sábado por la tarde cuenta como sábado o como domingo? Según la práctica habitual, la misa vespertina del sábado ya cumple con el precepto dominical, aunque la devoción de los primeros sábados especifica que sea en sábado.
Lo cierto es que, a pesar del paso del tiempo, el seguimiento de esta práctica parece tener un núcleo fiel que la mantiene viva, como atestiguan las actualizaciones mensuales que se prolongan hasta julio de 2026. Una muestra de que ciertas devociones tradicionales encuentran su espacio incluso en una sociedad cada vez más secularizada.