RTVE reconoce que no obró bien con la tertuliana que huyó llorando de Cintora
El presidente de RTVE, José Pablo López, ha emitido un comunicado en el que admite que la Corporación no actuó correctamente con la periodista Marta Gómez Montero, quien el sábado abandonó el plató de 'Malas Lenguas Noche' rota en llanto tras sentirse humillada por Jesús Cintora. El comunicado reconoce que hubo un trato inadecuado, pero no especifica medidas.
La tertuliana, habitual de los programas de actualidad de TVE, denunció un ninguneo sistemático en los turnos de palabra. "No me vas a volver a humillar", espetó antes de marcharse. Las reacciones no se hicieron esperar: voces internas de la cadena apuntan a un clima de sectarismo, mientras que los críticos recuerdan que Cintora ya acumula polémicas similares —como el incidente con Vito Quiles, que según una jueza fue una denuncia falsa.
El coste de una televisión pública sesgada
El episodio reabre el debate sobre el uso partidista de RTVE. Datos del foro apuntan a que la corporación recibe 2.500 millones de euros anuales (sumando autonómicas), cantidad comparable al gasto en mantenimiento de carreteras. No es casual que cada incidente alimente la demanda de privatización: "Los problemas de RTVE no son mis problemas", resume una corriente de opinión que gana peso.
El argumento económico es simple: si la televisión pública es incapaz de garantizar un debate equilibrado, ¿por qué deben los ciudadanos financiarla? La comparación con el tratamiento de otras tertulianas —como Rocío Monasterio en su día con Pablo Iglesias— refuerza la sensación de que la vara de medir es ideológica.
Una disculpa insuficiente
El comunicado de José Pablo López, aunque oportuno, se queda corto. Como señaló un análisis recurrente, "reconocer que no se obró adecuadamente es el mínimo, no la solución". Quedan preguntas abiertas: ¿cuál era el reparto de turnos? ¿Hubo instrucciones de dirección? ¿Qué garantías existen para que no vuelva a ocurrir?
Lo que sí está claro es que el caso ha trascendido lo anecdótico. La polémica en redes ha sido tal que RTVE se ha visto forzada a dar la cara, pero sin ofrecer una investigación interna ni fijar criterios objetivos para los tertulianos. Sin esos pasos, la disculpa parece más un gesto de relaciones públicas que una corrección real.
El culebrón de 'Malas Lenguas Noche' no termina aquí. Mientras Cintora sigue al frente del programa y Marta Gómez Montero recibe apoyos inesperados de sectores que antes la ignoraban, la pregunta de fondo persiste: ¿puede una televisión pública ser neutral cuando su moderador es abiertamente partidista? La respuesta, a la fecha de este análisis, sigue siendo un no rotundo. Pero con 2.500 millones de euros en juego, algo tendrá que cambiar.