Rusia habría perdido el 70% de sus bombarderos Tu-22M3
El último accidente de un Tu-22M3 en la región siberiana de Irkutsk ha servido para actualizar las estimaciones sobre la flota operativa rusa. Según cálculos basados en ataques, accidentes y sabotajes, Moscú habría perdido más del 70% de sus bombarderos supersónicos desde el inicio de la invasión de Ucrania en febrero de 2022. La flota en condiciones de combate no llegaría a la decena de unidades.
La cifra supone un duro golpe a la aviación estratégica rusa. El Tu-22M3 es un bombardero de largo alcance usado para lanzar misiles de crucero y bombardeos convencionales. Su reducción drástica obligaría a un cambio doctrinal: sustituir los bombarderos tripulados por UAVs y misiles de largo alcance. En Estados Unidos se prevé una transición similar, pero más lenta y progresiva.
No todos aceptan la cifra sin reservas. Algunos analistas consideran la estimación exagerada, calificándola de “bobada” propagandística. Señalan que, desde hace años, los relatos sobre el colapso ruso no se reflejan en el campo de batalla. La ausencia de reposición equivalente (no hay un sustituto directo del Tu-22M3) hace que cada pérdida sea irreversible, pero la magnitud exacta sigue siendo objeto de controversia.
Las cifras concretas, los partes de bajas y los métodos de verificación (imágenes satelitales, inteligencia de fuentes abiertas) son el material fino que permite contrastar las posturas. Quien quiera profundizar puede rastrear los incidentes atribuidos a cada baja y comparar con las declaraciones oficiales rusas. El dato que descoloca: si las pérdidas son reales y la flota está al 30%, la capacidad de proyección rusa se ha reducido a niveles previos a la Guerra Fría, pero en el frente no se percibe un colapso equivalente.