¿Una dietista que defiende los donuts a pares? La historia de Arantxa divide a la red
Un vídeo de una joven que se presenta como «queer y dietista» ha desatado una ola de críticas en redes. La autodenominada profesional de la nutrición defiende una alimentación sin culpa, incluso con donuts, y vincula su práctica con el activismo antifascista. Para algunos, es un paso más en la colonización de la dietética por la ideología identitaria; para otros, una liberación de los cánones restrictivos.
El documental 'Idiocracia' ya no es ficción
La comparación con la película 'Idiocracia' se ha vuelto recurrente: lo que se creía sátira es hoy retrato costumbrista. La escena muestra a una persona afirmando que su cualificación como dietista es válida para cetáceos, mientras predica el body positive sin matices. El escepticismo sobre su formación es generalizado: «tiene de dietista lo que yo de astrofísico», resume una corriente crítica.
Body positive o irresponsabilidad nutricional
Dos posturas chocan frontalmente. Quienes defienden a Arantxa argumentan que la dieta no debe ser un instrumento de opresión, y que cualquier crítica es «fascista». Frente a ellos, los escépticos señalan que promover el consumo sin límites de ultraprocesados bajo bandera queer puede ser peligroso para la salud pública. El debate trasciende lo anecdótico y toca la raíz de cómo la política identitaria se infiltra en la ciencia.
El vídeo completo circula en YouTube y Twitter, pero el fragmento más comentado muestra a la dietista explicando que su enfoque es «antifascista». La ironía no falta: «esas dos son antifascistas», dice un comentarista refiriéndose a ella y a otra figura similar. Entre tanto, la realidad supera a la ficción, y 'Idiocracia' gana enteros como documental.
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