Concejal del PP vuelca con un tractor el coche de un cobrador de deudas
La tensión entre deudores y acreedores en España ha escalado hasta un punto de no retorno. Un concejal del Partido Popular, agricultor de profesión, ha sido grabado mientras utilizaba su tractor para volcar y destrozar el vehículo de Alberto Pugilato, un conocido cobrador de morosos. Las imágenes, que circulan por redes sociales, muestran cómo el concejal, identificado como tal por fuentes periodísticas, acomete repetidamente contra el coche hasta dejarlo inservible. El incidente, ocurrido en una zona rural, ha reabierto el debate sobre los métodos de cobro y la respuesta desproporcionada de algunos deudores.
El perfil del agresor y la víctima
Alberto Pugilato no es un cobrador cualquiera. Vinculado a colectivos de extrema derecha y conocido por su activismo en redes, dirige una empresa de recobro de impagados. Su historial incluye enfrentamientos físicos y una reputación de pendenciero. El concejal del PP, cuyo nombre no ha trascendido oficialmente, es titular de una explotación agrícola. Según las informaciones que manejan los medios locales, la deuda que motivó la visita de Pugilato ascendía a varios miles de euros y llevaba meses impagada.
La secuencia de los hechos
En el vídeo se observa a Pugilato acercarse al tractorista, aparentemente para reclamar el pago. La conversación sube de tono y el concejal, visiblemente enfadado, acciona la pala del tractor y arremete contra el turismo, que queda volcado y destrozado. Testigos presenciales afirman que el cobrador no opuso resistencia y que posteriormente llamó a la policía. Las autoridades investigan el suceso como un posible delito de daños y coacciones.
Reacciones y contexto
El episodio ha polarizado opiniones. Hay quien justifica al concejal como un ciudadano harto de los métodos abusivos de ciertas empresas de recobro, que a menudo operan al borde de la legalidad. Otros señalan que la violencia nunca es una respuesta aceptable y que el deudor disponía de vías legales para impugnar la deuda. La figura de Pugilato, con un trasfondo de actividad en grupos ultras, tampoco ayuda a una lectura neutral del caso. Lo que parece claro es que el uso de un tractor como arma marca un nuevo hito en la conflictividad de los impagos.
¿Dónde queda la ley?
Mientras la Guardia Civil instruye diligencias, surgen preguntas sobre la debilidad del sistema de ejecución de deudas. Cada año, miles de autónomos y pequeños empresarios recurren a cobradores privados ante la lentitud de los tribunales. Pero cuando el deudor es un cargo público, la tentación de hacer justicia por su mano puede ser fuerte. Que un concejal acabe destrozando un coche con un tractor es el síntoma de un problema más profundo: la fractura entre la legalidad formal y la realidad del impago. Hasta que el sistema judicial no ofrezca soluciones ágiles, episodios como este se repetirán.