De Gadafi a Sánchez en la ONU: hora y media frente a 20 minutos
¿Se parece el discurso de Sánchez ante la ONU al que soltó Muamar el Gadafi en 2009? La analogía circula con insistencia, pero cuando se ponen los relojes uno al lado del otro la comparación se deshilacha. El líder libio subió a la tribuna de la
64ª Asamblea General, en Nueva York, el
23 de septiembre de 2009. Tenía 15 minutos asignados. Estuvo una hora y 36.
Qué dijo Gadafi en la ONU en 2009
Vestía una túnica tradicional de color cobre con un broche de África en el pecho. Llamó al Consejo de Seguridad
«Consejo del Terror» y
«feudalismo político», y en plena intervención rompió una copia física de la Carta de las Naciones Unidas y la arrojó por encima del hombro. Como curiosidad de atrezzo, ni el papel se salvó. Dos años después, el
20 de octubre de 2011, fue asesinado por milicianos opositores durante la intervención de Estados Unidos y la OTAN en Libia. La causalidad entre discurso y desenlace es una lectura, no una prueba.
En qué se parecen los dos discursos
Poco. El de Sánchez se sitúa en
15-20 minutos, con teleprompter y dos asesores de agenda. La escenografía del líder libio no tiene equivalencia: ni túnica, ni broche, ni gesto rompedor. Y el remate de la analogía, ese que apunta a un final idéntico, es retórica de barra de bar, no pronóstico.
¿Qué consecuencias puede tener para España el choque con Trump?
El riesgo no se mide en minutos de discurso, sino en aranceles selectivos. Los productos señalados son los que tocan el bolsillo del votante de a pie:
aceite, vino, aceituna y porcino. Un discurso no devuelve esas cuotas, y una tribuna en Nueva York no fija el precio de una tonelada de aceituna.
Al final, la única cifra que aguanta la comparación es la del reloj. Y ni esa.