Sánchez lleva el desahucio de Mari Carmen a su discurso en la ONU
¿Se puede convertir el desahucio de una vecina en munición diplomática? Eso sostiene buena parte de las reacciones al discurso que
Pedro Sánchez pronunció en la ONU, donde citó el caso de
Mari Carmen, una inquilina de renta antigua desalojada en Madrid, para señalar al Ayuntamiento y a la Comunidad de Madrid por «hacer caso omiso a esta tragedia social». La tesis que circula es incómoda: el discurso
iba preparado, y no precisamente para hablar de paz.
Un caso con despliegue mediático y acusaciones cruzadas
Hay quien sostiene que la mujer está siendo utilizada de forma
«burda y premeditada», con un despliegue informativo acompasado que cuesta creer casual. Enfrente, otro bloque defiende que el desahucio es real y que un presidente puede usarlo. En medio, la comparación con el
«aticazo» atribuido al entorno de
Ayuso, que según las críticas ni era ni iba a ser propiedad de la presidenta madrileña.
La cifra que desmonta el relato más simple es otra. Los datos del
CGPJ de 2025 sitúan a Cataluña a la cabeza de lanzamientos, con
6.814, el triple que los
2.267 de Madrid. La Comunidad de Madrid es cuarta en desahucios por alquiler, con
1.931 por la ley de Arrendamientos Urbanos. El caso de Mari Carmen es uno de ellos. La coincidencia con la cita en Naciones Unidas no les quita razón a los números, pero tampoco se la da al relato.
¿Por qué se elige este desahucio y no otros?
Porque Madrid tiene presidenta del PP y Cataluña, gobierno socialista, responden desde el lado crítico. El cruce con la agenda internacional alimenta la sospecha de una
cortina de humo medida al milímetro. El cálculo de lanzamientos por territorio, comparado con su población, es el que de verdad descoloca: Madrid ni siquiera encabeza la lista.
Que un discurso en la ONU se recuerde más por un desahucio que por cualquier acuerdo internacional ya dice bastante del nivel. La próxima tragedia con cámara llegará puntual.