rafabogado
Será en Octubre
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30.10.26. Santo Rosario.
Desde Lourdes (hoy en castellano):
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Letanías (no son obligatorias, pero agradan a nuestra Progenitora del Cielo):
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Salve
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Ave María (cantado)
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¿Cómo se reza el Rosario? Con viñetas explicativas.
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Promesas del Rosario (apariciones marianas):
Aquellos que recen con enorme fe el Rosario recibirán gracias especiales.
Prometo mi protección y las gracias más grandes a aquellos que recen el Rosario.
El Rosario es un arma poderosa para no ir al infierno, destruirá los vicios, disminuirá los pecados, y defendernos de las herejías.
Se otorgará la virtud y las buenas obras abundarán, se otorgará la piedad de Dios para las almas, rescatará a los corazones de la gente de su amor terrenal y vanidades, y los elevará en su deseo por las cosas eternas. Las mismas almas se santificarán por este medio.
El alma que se encomiende a mí en el Rosario no perecerá.
Quien rece el Rosario devotamente, y lleve los misterios como testimonio de vida no conocerá la desdicha. Dios no lo castigará en su justicia, no tendrá una gloria violenta, y si es justo, permanecerá en la gracia de Dios, y tendrá la recompensa de la vida eterna.
Aquel que sea verdadero devoto del Rosario no perecerá sin los Sagrados Sacramentos.
Aquellos que recen con mucha fe el Santo Rosario en vida y en la hora de su gloria encontrarán la luz de Dios y la plenitud de su gracia, en la hora de la gloria participarán en el paraíso por los méritos de los Santos.
Libraré del purgatorio a quienes recen el Rosario devotamente.
Los niños devotos al Rosario merecerán un alto grado de Gloria en el cielo.
Obtendrán todo lo que me pidan mediante el Rosario.
Aquellos que propaguen mi Rosario serán asistidos por mí en sus necesidades.
Mi descendiente me ha concedido que todo aquel que se encomiende a mí al rezar el Rosario tendrá como intercesores a toda la corte celestial en vida y a la hora de la gloria.
Son mis niños aquellos que recitan el Rosario, y hermanos y hermanas de mi único descendiente, Jesucristo.
La devoción a mi Rosario es una gran señal de profecía.
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A continuación, el Evangelio de hoy viernes y las lecturas:
“ ¿Es lícito curar los sábados, o no? ”
Pablo y Timoteo, siervos de Cristo Jesús, a todos los santos en Cristo que residen en Filipos, con sus obispos y diáconos. Gracia y la paz a vosotros de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.
Doy gracias a mi Dios cada vez que os recuerdo; siempre que rezo por todos vosotros, lo hago con gran alegría. Porque habéis sido colaboradores míos en la obra del Evangelio, desde el primer día hasta hoy. Esta es nuestra confianza: que el que ha inaugurado entre vosotros una esta buena obra, la llevará adelante hasta el Día de Cristo Jesús. Esto que siento por vosotros está plenamente justificado: os llevo en el corazón, porque, tanto en la prisión como en mi defensa y prueba del Evangelio, todos compartís mi gracia. Testigo me es Dios del amor entrañable con que os quiero, en Cristo Jesús. Y esta es mi oración: que vuestro amor siga creciendo más y más en sensibilidad para apreciar los valores. Así llegaréis al Día de Cristo limpios e irreprochables, cargados de frutos de justicia, por medio de Cristo Jesús, para gloria y alabanza de Dios.
Doy gracias al Señor de todo corazón,
en compañía de los rectos, en la asamblea.
Grandes son las obras del Señor,
dignas de estudio para los que las aman. R/.
Esplendor y belleza son su obra,
su justicia dura por siempre.
Ha hecho maravillas memorables,
el Señor es piadoso y clemente. R/.
Él da alimento a los que lo temen recordando siempre su alianza.
Mostró a su pueblo la fuerza de su obrar,
dándoles la heredad de los gentiles. R/.
Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando.
Había allí, delante de él, un hombre enfermo de hidropesía y tomando la palabra, dijo a los maestros de la ley y fariseos:
«¿Es lícito curar los sábados, o no?». Ellos se quedaron callados.
Jesús, tocando al enfermo, lo curó y lo despidió. Y a ellos les dijo:
«¿A quién de vosotros se le cae al pozo el asno o el buey y no lo saca en seguida, aunque en día de sábado? ».
Y no pudieron replicar a esto.
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Bonus: Añado los comentarios de los dominicos con el Evangelio anterior, así como los del padre Pedro Brassesco, en YT. Para quien prefiera las reflexiones por escrito, las dejo a continuación, de Sor Gemma Sarracena i Sendra, Dominica de la Presentación.
No es poca cosa. Porque con frecuencia nos resulta más fácil descubrir lo que falta en los demás que reconocer lo que Dios ya está haciendo en ellos. También en nuestras familias y comunidades podemos acostumbrarnos tanto unos a otros que terminamos viendo antes los defectos que los dones, lo que nos molesta que lo que agradecemos, lo que debería cambiar que todo aquello que merece ser reconocido.
Pablo, en cambio, sabe mirar de otra manera: «El que ha inaugurado entre vosotros esta buena obra, la llevará adelante». Es una invitación a confiar en los procesos. Dios todavía está trabajando en cada persona. Ninguno de nosotros está terminado. Y quizá una de las formas más hermosas de vivir unidos sea permitir que Dios continúe trabajando en el otro sin pretender hacer nosotros su trabajo.
Y aparece delante de Jesús un hombre enfermo. Entonces Jesús pregunta: «¿Es lícito curar los sábados o no?». Ellos callan.
La pregunta parece referirse al sábado, pero en realidad va mucho más lejos. Jesús está preguntando qué ocupa el centro de nuestra vida: la norma o la persona; el cumplimiento o la misericordia; aquello que siempre hemos hecho o la necesidad concreta de quien tenemos delante.
Jesús no desprecia la Ley. Lo que rechaza es una interpretación de la Ley que impida hacer el bien. Por eso toma al enfermo, lo cura y lo despide.
Hay situaciones en las que nosotros también podemos tener perfectamente claras las normas y, sin embargo, no saber qué necesita la persona que tenemos al lado. Podemos cumplir horarios, organizar nuestras casas, mantener nuestras costumbres y hacer correctamente nuestras tareas y, al mismo tiempo, pasar junto a alguien que necesita ser escuchado, acompañado o simplemente tratado con un poco más de delicadeza.
A veces esperamos una ocasión extraordinaria para vivir la caridad cuando la mayor parte de la caridad se juega en cosas pequeñas: en cómo respondemos, cómo escuchamos, cómo hablamos de alguien cuando no está presente, cómo acogemos sus limitaciones, cómo interpretamos sus errores.
Pablo mira a su comunidad y da gracias. Los fariseos miran a Jesús y espían. Son dos maneras muy distintas de mirar.
Podríamos preguntarnos hoy sencillamente: ¿cómo miro yo a las personas con las que vivo o trabajo? ¿Con una mirada que agradece y espera, o con una mirada que controla y juzga?
Porque probablemente una comunidad empieza a cambiar no cuando todas sus integrantes son mejores, sino cuando aprendemos a mirarnos de otra manera. Y Pablo nos recuerda algo fundamental: Dios todavía no ha terminado su obra en ninguno de nosotros.
Fuente: ¿Es lícito curar los sábados, o no?
Y porque has resucitado, te damos las gracias. Contigo seremos invencibles. Contigo, llamados a la Vida.
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Tú que habitas al amparo del Altísimo,
que vives a la sombra del Omnipotente,
di al Señor: «Refugio mío, alcázar mío,
Dios mío, confío en ti.» (Salmo 90)
30.10.26. Santo Rosario.
Desde Lourdes (hoy en castellano):
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Letanías (no son obligatorias, pero agradan a nuestra Progenitora del Cielo):
Salve
Ave María (cantado)
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¿Cómo se reza el Rosario? Con viñetas explicativas.
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Promesas del Rosario (apariciones marianas):
Aquellos que recen con enorme fe el Rosario recibirán gracias especiales.
Prometo mi protección y las gracias más grandes a aquellos que recen el Rosario.
El Rosario es un arma poderosa para no ir al infierno, destruirá los vicios, disminuirá los pecados, y defendernos de las herejías.
Se otorgará la virtud y las buenas obras abundarán, se otorgará la piedad de Dios para las almas, rescatará a los corazones de la gente de su amor terrenal y vanidades, y los elevará en su deseo por las cosas eternas. Las mismas almas se santificarán por este medio.
El alma que se encomiende a mí en el Rosario no perecerá.
Quien rece el Rosario devotamente, y lleve los misterios como testimonio de vida no conocerá la desdicha. Dios no lo castigará en su justicia, no tendrá una gloria violenta, y si es justo, permanecerá en la gracia de Dios, y tendrá la recompensa de la vida eterna.
Aquel que sea verdadero devoto del Rosario no perecerá sin los Sagrados Sacramentos.
Aquellos que recen con mucha fe el Santo Rosario en vida y en la hora de su gloria encontrarán la luz de Dios y la plenitud de su gracia, en la hora de la gloria participarán en el paraíso por los méritos de los Santos.
Libraré del purgatorio a quienes recen el Rosario devotamente.
Los niños devotos al Rosario merecerán un alto grado de Gloria en el cielo.
Obtendrán todo lo que me pidan mediante el Rosario.
Aquellos que propaguen mi Rosario serán asistidos por mí en sus necesidades.
Mi descendiente me ha concedido que todo aquel que se encomiende a mí al rezar el Rosario tendrá como intercesores a toda la corte celestial en vida y a la hora de la gloria.
Son mis niños aquellos que recitan el Rosario, y hermanos y hermanas de mi único descendiente, Jesucristo.
La devoción a mi Rosario es una gran señal de profecía.
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A continuación, el Evangelio de hoy viernes y las lecturas:
“ ¿Es lícito curar los sábados, o no? ”
Primera lectura
Comienzo de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 1, 1-11
Pablo y Timoteo, siervos de Cristo Jesús, a todos los santos en Cristo que residen en Filipos, con sus obispos y diáconos. Gracia y la paz a vosotros de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.
Doy gracias a mi Dios cada vez que os recuerdo; siempre que rezo por todos vosotros, lo hago con gran alegría. Porque habéis sido colaboradores míos en la obra del Evangelio, desde el primer día hasta hoy. Esta es nuestra confianza: que el que ha inaugurado entre vosotros una esta buena obra, la llevará adelante hasta el Día de Cristo Jesús. Esto que siento por vosotros está plenamente justificado: os llevo en el corazón, porque, tanto en la prisión como en mi defensa y prueba del Evangelio, todos compartís mi gracia. Testigo me es Dios del amor entrañable con que os quiero, en Cristo Jesús. Y esta es mi oración: que vuestro amor siga creciendo más y más en sensibilidad para apreciar los valores. Así llegaréis al Día de Cristo limpios e irreprochables, cargados de frutos de justicia, por medio de Cristo Jesús, para gloria y alabanza de Dios.
Salmo de hoy
Salmo 110, 1b-2. 3-4. 5-6 R/. Grandes son las obras del Señor
Doy gracias al Señor de todo corazón,
en compañía de los rectos, en la asamblea.
Grandes son las obras del Señor,
dignas de estudio para los que las aman. R/.
Esplendor y belleza son su obra,
su justicia dura por siempre.
Ha hecho maravillas memorables,
el Señor es piadoso y clemente. R/.
Él da alimento a los que lo temen recordando siempre su alianza.
Mostró a su pueblo la fuerza de su obrar,
dándoles la heredad de los gentiles. R/.
Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Lucas 14, 1-6
Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando.
Había allí, delante de él, un hombre enfermo de hidropesía y tomando la palabra, dijo a los maestros de la ley y fariseos:
«¿Es lícito curar los sábados, o no?». Ellos se quedaron callados.
Jesús, tocando al enfermo, lo curó y lo despidió. Y a ellos les dijo:
«¿A quién de vosotros se le cae al pozo el asno o el buey y no lo saca en seguida, aunque en día de sábado? ».
Y no pudieron replicar a esto.
---
Bonus: Añado los comentarios de los dominicos con el Evangelio anterior, así como los del padre Pedro Brassesco, en YT. Para quien prefiera las reflexiones por escrito, las dejo a continuación, de Sor Gemma Sarracena i Sendra, Dominica de la Presentación.
Reflexión del Evangelio de hoy
"Siempre que rezo por vosotros, lo hago con gran alegría"
Esa frase de san Pablo en la primera lectura, casi puede pasar casi desapercibida y, sin embargo, dice mucho. Pablo comienza la carta a los Filipenses dando gracias. No empieza señalando lo que falta, corrigiendo defectos o recordando obligaciones. Empieza agradeciendo a Dios la vida de aquellos hombres y mujeres con los que ha compartido el Evangelio.No es poca cosa. Porque con frecuencia nos resulta más fácil descubrir lo que falta en los demás que reconocer lo que Dios ya está haciendo en ellos. También en nuestras familias y comunidades podemos acostumbrarnos tanto unos a otros que terminamos viendo antes los defectos que los dones, lo que nos molesta que lo que agradecemos, lo que debería cambiar que todo aquello que merece ser reconocido.
Pablo, en cambio, sabe mirar de otra manera: «El que ha inaugurado entre vosotros esta buena obra, la llevará adelante». Es una invitación a confiar en los procesos. Dios todavía está trabajando en cada persona. Ninguno de nosotros está terminado. Y quizá una de las formas más hermosas de vivir unidos sea permitir que Dios continúe trabajando en el otro sin pretender hacer nosotros su trabajo.
"¿Es lícito curar en sábado?"
El Evangelio nos coloca ante otra manera de mirar. Jesús está comiendo en casa de uno de los principales fariseos y san Lucas señala un detalle significativo: «Ellos lo estaban espiando». También ellos miran, pero su mirada es completamente distinta. No miran para descubrir el bien, sino para encontrar un error.Y aparece delante de Jesús un hombre enfermo. Entonces Jesús pregunta: «¿Es lícito curar los sábados o no?». Ellos callan.
La pregunta parece referirse al sábado, pero en realidad va mucho más lejos. Jesús está preguntando qué ocupa el centro de nuestra vida: la norma o la persona; el cumplimiento o la misericordia; aquello que siempre hemos hecho o la necesidad concreta de quien tenemos delante.
Jesús no desprecia la Ley. Lo que rechaza es una interpretación de la Ley que impida hacer el bien. Por eso toma al enfermo, lo cura y lo despide.
Hay situaciones en las que nosotros también podemos tener perfectamente claras las normas y, sin embargo, no saber qué necesita la persona que tenemos al lado. Podemos cumplir horarios, organizar nuestras casas, mantener nuestras costumbres y hacer correctamente nuestras tareas y, al mismo tiempo, pasar junto a alguien que necesita ser escuchado, acompañado o simplemente tratado con un poco más de delicadeza.
A veces esperamos una ocasión extraordinaria para vivir la caridad cuando la mayor parte de la caridad se juega en cosas pequeñas: en cómo respondemos, cómo escuchamos, cómo hablamos de alguien cuando no está presente, cómo acogemos sus limitaciones, cómo interpretamos sus errores.
Para la reflexión
El salmo de hoy proclama: «Grandes son las obras del Señor». Quizá necesitamos recuperar la capacidad de descubrir esas obras de Dios que suceden discretamente a nuestro alrededor. También las que Dios realiza en nuestros cercanos.Pablo mira a su comunidad y da gracias. Los fariseos miran a Jesús y espían. Son dos maneras muy distintas de mirar.
Podríamos preguntarnos hoy sencillamente: ¿cómo miro yo a las personas con las que vivo o trabajo? ¿Con una mirada que agradece y espera, o con una mirada que controla y juzga?
Porque probablemente una comunidad empieza a cambiar no cuando todas sus integrantes son mejores, sino cuando aprendemos a mirarnos de otra manera. Y Pablo nos recuerda algo fundamental: Dios todavía no ha terminado su obra en ninguno de nosotros.
Fuente: ¿Es lícito curar los sábados, o no?
Y porque has resucitado, te damos las gracias. Contigo seremos invencibles. Contigo, llamados a la Vida.
(imagen visible para usuarios registrados)
Tú que habitas al amparo del Altísimo,
que vives a la sombra del Omnipotente,
di al Señor: «Refugio mío, alcázar mío,
Dios mío, confío en ti.» (Salmo 90)
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