rafabogado
Será en Octubre
A continuación, el Evangelio de…
Follow along with the video below to see how to install our site as a web app on your home screen.
Nota: This feature may not be available in some browsers.

La vida nos presenta pruebas, pero la fe nos enseña a confiar en la providencia divina, incluso en medio de la adversidad, y a valorar la humildad como virtud principal.
En el relato bíblico, Job se presenta como un hombre justo y temeroso de Dios, bendecido con una vida próspera: buena salud, familia, un hogar seguro, extensos rebaños y un próspero comercio. Su bienestar era tan evidente que Dios mismo lo destacó ante Satán, quien dudó de la sinceridad de la devoción de Job, sugiriendo que su fe se basaba en la abundancia de sus bienes. La prueba comenzó con la pérdida total de sus posesiones, un golpe devastador que incluyó la muerte de sus hijos en un trágico accidente. A pesar de esta devastación, Job se levantó, se rasgó las vestiduras y se rapó la cabeza, pero sus palabras resonaron con una profunda fe: "Desnudo salí de! vientre de mi madre y desnudo volveré a él. El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó; bendito sea el nombre del Señor". Este pasaje, extraído del libro de Job, subraya la idea de que la providencia divina rige las realidades humanas, descartando la casualidad o el azar en la vida de los creyentes. La fe inquebrantable de Job ante la pérdida total de sus bienes y seres queridos es un testimonio de su profunda confianza en Dios, incluso cuando las circunstancias son desfavorables.
El Evangelio de hoy nos presenta una discusión entre los discípulos de Jesús sobre quién de ellos era el más importante. Jesús, conociendo sus pensamientos, tomó a un niño, lo puso a su lado y les explicó que la grandeza en su reino no se mide por el poder o el prestigio, sino por la humildad y la acogida a los más pequeños. "El que acoge a este niño en mi nombre, me acoge a mí; y el que me acoge a mí, acoge al que me ha enviado. Pues el más pequeño de vosotros es el más importante", afirmó Jesús. Esta enseñanza contrasta radicalmente con la mentalidad mundana de jerarquías y ambiciones. Jesús rectificó la noción de que el Reino de Dios implicaba una escala de poder, proponiendo en su lugar la pequeñez y la insignificancia social como modelos de virtud. La asistencia que se ofrece a los demás, incluso a los más desfavorecidos, es en realidad una acogida a Cristo mismo y, por ende, a Dios. La caridad hacia los semejantes, especialmente hacia los "pequeños", se convierte en la medida de la importancia en el ámbito divino.
En un momento dado, Juan intervino, comentando que habían prohibido a alguien expulsar demonios en nombre de Jesús porque no pertenecía a su círculo cercano. La respuesta de Jesús fue clara y contundente: "No se lo impidáis: el que no está contra vosotros, está a favor vuestro". Esta afirmación resalta la importancia de la unidad y la apertura dentro de la comunidad de fe. Jesús no buscaba la exclusividad, sino la expansión del mensaje a través de la acción de quienes, de buena fe, actuaban en su nombre. La lección fundamental es que la acogida, tanto a los más pequeños como a aquellos que actúan en el nombre de Jesús aunque no formen parte del grupo más íntimo, es esencial. La verdadera importancia en el ámbito de la fe radica en la caridad y en la disposición a reconocer y apoyar a quienes, desde su propia perspectiva, contribuyen al bien, incluso si no siguen exactamente el mismo camino. La providencia divina y la humildad se entrelazan, recordándonos que la fe se fortalece a través de la compasión y la unidad.
A continuación, el Evangelio de…