La soledad ya no es cosa de mayores: el pico está en hombres de 40
La soledad española tiene nueva dirección: hombres de 40 años. No ancianos, no adolescentes: la generación que, según el guion clásico, debería estar criando a sus hijos y amortizando una hipoteca. El fenómeno viene de lejos, pero el artículo que ha puesto el foco data del 22 de julio de 2026 y desmonta el tópico: el pico no está en la tercera edad.
El precio de no poder tener un nido
La primera explicación es de libro de economía. En 2005, un mileurista podía alquilar un piso por 600 euros. Dos décadas después, 1.200 euros mensuales no llegan para un estudio en según qué ciudades. La consecuencia directa: si no puedes invitar a nadie a casa, si la cena fuera son 40 euros y la habitación compartida cuesta 900, la vida social se reduce a supervivencia. El coste de acceso al mercado de pareja se ha disparado, y lo paga quien aún siente que debe «proveer».
El algoritmo deja en la cuneta al hombre medio
La segunda pata es tecnológica. Se estima que el 70% de las parejas de entre 20 y 30 años se conocen por aplicaciones. Y las aplicaciones son un espejo crudo: el 10% de los hombres concentra el 60% de los «me gusta», mientras que una mujer media recibe 50 al día por 2 o 3 de un hombre medio. La desigualdad no es de salario, es de atención. Quien no está en el 10%, sencillamente no está.
Hay quien ve en todo esto un síntoma cultural, no material. Se recurre a Schopenhauer para recordar que la soledad es el destino de los espíritus extraordinarios; otros consideran que Occidente ha dejado de necesitar a esos hombres como piezas del engranaje productivo y los ha soltado sin red. La cuestión está lejos de cerrarse, pero una predicción es segura: mientras el piso siga costando lo que cuesta, la estadística del hombre solo a los 40 no hará más que crecer.