Mercadona apuesta por el autopago: el fin de las cajeras se acerca
En los supermercados Mercadona, la figura de la cajera podría desaparecer en los próximos años. La cadena valenciana está probando sistemas de autopago masivos, siguiendo la estela de Lidl, Decathlon o Alcampo. La polémica está servida: los defensores de la automatización esgrimen ahorro de costes y eficiencia; los críticos, pérdida de empleo y deterioro de la experiencia de compra.
El ahorro que mueve a Roig
Según estimaciones internas, cada cajera supone un coste de 10.000 euros mensuales para la empresa. En tiendas como Lidl, la plantilla apenas alcanza los 10 empleados por establecimiento, incluyendo reposición y cajas. La automatización permite reducir drásticamente este gasto, lo que explica el interés de Juan Roig en eliminar puestos de cajera, pescadería y carnicería. La pregunta no es si ocurrirá, sino cuándo.
El cliente, ¿prefiere una máquina?
El debate revela dos posturas claras. Por un lado, la generación más joven, acostumbrada a la tecnología, valora la rapidez del autopago. Por otro, los clientes de más edad y los que realizan compras grandes se resisten. Además, algunos usuarios han admitido manipular los tickets en autopago para pagar menos, un fraude que durante años pasó desapercibido. La confianza en el sistema es frágil.
¿Funcionará?
El escepticismo también tiene argumentos sólidos. Amazon, con los mejores programadores del mundo, fracasó con su tienda sin cajeros Amazon Go. Mercadona, con equipos más modestos, lo intenta. La clave estará en la logística, el control de fraudes y la aceptación social. Sin embargo, la tendencia global es imparable: los trabajos repetitivos están condenados.
La cuestión final no es si Mercadona eliminará a las cajeras, sino cuándo. Y si el cliente tipo de Mercadona –la señora mayor, la familia numerosa– aceptará el cambio sin quejarse. Por ahora, la cadena avanza silenciosa hacia un modelo donde el autopago no será una opción, sino la única vía.
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