Red Eléctrica ya avisó de un sistema inestable antes del apagón
El apagón del 28 de abril no fue un accidente sin aviso. Doce días antes, según las conversaciones a las que ha tenido acceso Informativos Telecinco, desde Red Eléctrica ya se reconocía que el sistema estaba muy inestable y que seguiría así. La filtración no demuestra por sí sola negligencia. Pero deja muy poco margen a la versión del rayo en cielo despejado: algo se sabía, y no se hizo lo suficiente para evitarlo.
Qué dicen los audios filtrados del apagón
La conversación clave está fechada el 16 de abril. En ella, el portavoz de una operadora se queja de las fluctuaciones registradas ese día y la respuesta de Red Eléctrica no tranquiliza a nadie: la red estaba inestable y seguiría estándolo por la falta de generación nuclear. Doce días después, el 28 de abril, España se queda a oscuras. La última de las conversaciones filtradas se produce minutos antes del colapso. El detalle, como mínimo, resulta incómodo para quien sostenía que todo fue una sorpresa imposible de anticipar.
El nudo técnico: la solar que entra y sale por precio
Aquí el relato se rompe por la mitad. Una parte del análisis sostiene que el problema no fueron las plantas fotovoltaicas en sí, sino un desajuste en las protecciones y en la entrada y salida de productores por precio. Es decir: fallo de regulación o de gestión de la red, no culpa directa del panel. En contra juega un argumento que no encaja del todo: las subastas se cierran el día anterior, y no tiene mucho sentido que la solar entre y luego quiera salirse pagando la sanción correspondiente. El desglose fino de ajustes, precios y protecciones es el que marca la diferencia entre un fallo puntual y un sistema operando demasiado cerca del límite.
Nacionalizar la red o dejarla en manos privadas
El otro eje es de manual y no aporta nada nuevo bajo el sol. Un bloque defiende que un servicio básico no puede colgar de una cuenta de resultados: la electricidad, se argumenta, se genera para ganar dinero y no para dar servicio, y esa sería la raíz del desastre. El bloque contrario responde con el clásico: nacionalizar convierte a los técnicos en funcionarios desmotivados y, con el tiempo, una oscilación mal gestionada se lleva por delante estaciones enteras. Lo curioso es que ninguno de los dos bandos discute el dato de partida: había un problema conocido y sin resolver.
El 6 de junio que descoloca el relato oficial
Falta la pieza que deja todo colgando. El 6 de junio se generó más energía solar que el día del apagón y no pasó absolutamente nada. Si la fotovoltaica fuera la causa directa, el sistema se habría caído más veces. Tampoco se sostiene el excepcionalismo español: hay días en que Alemania produce un porcentaje mayor de solar, y sin nucleares, y sin apagones. La comparación devuelve la pregunta al punto de partida: qué cambió exactamente el 28 de abril y quién tenía la información para verlo llegar.
Con estos mimbres, lo previsible es que la investigación siga cerrando flecos técnicos y que nadie dimita. La versión oficial aguantará mientras los focos apunten al precio y no a la gestión. Si algún día se publica el desglose completo de protecciones y ajustes, el diagnóstico puede cambiar de dueño. Pero eso, con el historial reciente, es mucho suponer.