La frase más manida de la izquierda: 'Se podrá estar de acuerdo o no con sus ideas'
En los últimos años, una expresión se ha convertido en el comodín retórico de ciertos sectores políticos: "Se podrá estar de acuerdo o no con sus ideas, pero...". La frase, supuestamente heredada de Voltaire, se utiliza para aparentar tolerancia mientras se descalifica al adversario. Pero, ¿es realmente una muestra de apertura o una estrategia para imponer un discurso bajo la apariencia de respeto?
El debate en torno a esta muletilla revela una crítica recurrente: quienes la emplean no suelen defender la libertad de expresión de quienes piensan distinto, sino que la usan para cerrar el argumento con un falso equilibrio. Se ha señalado que la versión original de la cita —"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la gloria tu derecho a decirlo"— fue mutilada y adaptada para justificar posturas que en realidad excluyen cualquier disenso real.
Algunos análisis apuntan a que esta frase es la favorita del "rojezno de centro", ese sector que presume de moderación pero que en el fondo rechaza cualquier crítica que cuestione su relato. La paradoja es evidente: se invoca la tolerancia para luego imponer una única forma de pensar, a menudo bajo la coartada de "pogre" o "defensa de la democracia".
El problema no es la frase en sí, sino su uso sistemático para silenciar en lugar de dialogar. Como apuntaba el filósofo Trevijano, la cita completa incluía una coletilla: "...siempre que digas lo que digo yo". Una adenda reveladora que desabrigada la hipocresía de quienes la emplean sin matices. Para la sociedad, la cuestión sigue siendo cómo distinguir entre el debate honesto y el postureo vacío. Con esta expresión, el límite nunca está claro.