El hilo salta de la peste en Siberia a las acciones de Pfizer
Alguien pega dos enlaces seguidos y el hilo cambia de marcha en dos mensajes. El primero,
la alerta por un brote de peste en Siberia tras un accidente de laboratorio. El segundo,
el titular de Radio Mitre, que habla de una técnica de laboratorio fallecida por peste neumónica y de 200 personas en cuarentena. De golpe hay una cifra colectiva,
200 personas, y un nombre para el patógeno,
peste neumónica. Los dos salen de un titular. De un boletín oficial, nada. Nadie trae un informe, nadie trae una secuencia del bicho y nadie trae un comunicado con membrete.
Por el medio cae un vídeo,
, y a partir de ahí el hilo se parte en cuatro: los que discuten el bicho, los que discuten quién lo suelta, los que buscan películas parecidas y los que miran la cotización de las vacunas.
Qué se ha sabido
Lo verificable de este tramo son los enlaces: un brote de peste en Siberia, una técnica de laboratorio fallecida y
200 personas en cuarentena. Ahí se acaba el material nuevo. El resto del tramo es gente ordenando lo que ya había y añadiendo piezas de su casa.
Uno insiste en que esto es
una bacteria controlada desde finales de la Edad Media y que la alarma sobra. Otro deja caer que a esa bacteria le han metido algo extra. Y un tercero hace los deberes de verdad: cita al historiador
Samuel K. Cohn Jr., recuerda que ya dudaba de que la peste negra fuera bubónica porque en Europa no aparecieron ratas muertas en masa como en la India, y añade que la rata negra no aguanta el frío. De ahí salta a la vía aérea para explicar la velocidad del contagio.
La sorpresa llega cuando el hilo se pone a mirar el mercado. Alguien pregunta qué acciones hay que seguir y suelta dos nombres de vacunas. La respuesta viene con cartera: un participante cuenta que tiene
Moderna desde los 25 dólares, que le renta un
6% anual y que el dividendo está garantizado hasta
2030, y pone una cifra,
5.500 dólares brutos al año. Ni una palabra del caso ruso en todo el intercambio financiero. El consejo, si alguien lo toma como tal, es cosa suya y de nadie más.
Dónde está la bronca
La pelea grande es la de siempre, con el laboratorio de excusa. Un participante señala que los accidentes biológicos nunca ocurren en según qué países. La contestación llega con descalificaciones hacia el bloque rival y una escala de civilización de fabricación casera. El cruce se corta a insulto limpio, sin un solo dato.
La segunda bronca es el patógeno. Los que lo dan por conocido chocan con los que sospechan una versión retocada. Y hay una tercera vía, mucho más terrenal: si el bicho
pierde mucha fuerza con el frío, una epidemia en Siberia como que no cuadra. Ese argumento es el mejor del tramo y no lo rebate nadie.
Fuera de ahí, el hilo hace lo que hace siempre. Se compara la escena con películas de apocalipsis, alguien recuerda aquella de la gente que no puede mirar, se pide un nombre pegadizo para el brote como si fuera un lanzamiento de producto, y un par de foreros avisan de que el próximo caso saldrá en pueblos inventados. También entra la línea conspirativa de manual: que si la gripe de 1918 salió de campamentos militares, que si todo se cocina en laboratorios. Se suelta sin una prueba, así que se lee como lo que es: opinión con énfasis, y sin ningún respaldo documental.
Y como el asunto se alarga, aparecen los chistes de trinchera. Que lo arregla la señora de la limpieza con dos pasadas de fregona y un chupito. Que ya podemos ir eligiendo el modelo de mascarilla que mejor siente. Que esto le viene bien a quien gobierna. Y uno que zanja que todo esto aburre.
Qué cambia respecto a antes
Que aparece la primera cifra colectiva,
200 personas en cuarentena, y viene de un titular de radio, no de un organismo sanitario. Que el patógeno gana un nombre,
neumónica, con la misma procedencia. Que entra el dinero: vacunas, dividendos, carteras. Y que entra la historia, con bibliografía y todo. Lo demás sigue quieto. La misma sospecha, la misma falta de papeleo y la misma sensación de que el hilo lleva desde el primer día hablando de una película que aún no ha empezado.