Un foro especula con una huida de Sánchez a Brasil
Un hilo de foro ha puesto sobre la mesa un escenario que hasta ahora solo circulaba en círculos muy cerrados: la posibilidad de que Pedro Sánchez y su esposa, Begoña Gómez, abandonen España rumbo a Brasil si la situación judicial se complica. El hilo no aporta pruebas documentales nuevas, pero sí un marco interpretativo que ha calado con rapidez entre los participantes. La hipótesis se apoya en tres patas: el informe de la UCO que está a punto de salir, los whatsapp sobre el rescate de Air Europa y la percepción, sostenida por algunos participantes, de que el presidente está sondeando terreno en los BRICS durante sus viajes oficiales.
El informe de la UCO y los whatsapp de Air Europa
El núcleo del asunto está en el informe de la Unidad Central Operativa que, según algunos participantes, podría implicar a Santos Gorrino —nombre que aparece en el material— y precipitar los acontecimientos. A eso se suman los mensajes de whatsapp relativos al rescate de Air Europa, que para una parte del análisis son «clarísimamente» incriminatorios y afectarían tanto al presidente como a su esposa. No hay confirmación oficial de que esos mensajes vayan a tener recorrido judicial, pero su filtración ha bastado para que el escenario de la huida deje de sonar a ciencia ficción entre los participantes.
La pregunta que sobrevuela es si Brasil extradita o no. Un dato que se repite: según un participante, Brasil solo extradita a sus nacionales, lo que convertiría al país en un destino atractivo para quien busque impunidad. Otros apuntan a República Dominicana como refugio más seguro. La discusión mezcla derecho internacional con geopolítica de bloques: BRICS, Grupo de Puebla, y la posibilidad de que Sánchez se coloque al frente de alguna fundación internacional.
La tesis del sondeo internacional: viajes oficiales como exploración
Una de las corrientes más repetidas sostiene que los viajes oficiales del presidente —el último, a Bagdad— no son solo diplomacia, sino sondeos de terreno político. La idea es que Sánchez estaría tanteando su encaje en el eje BRICS y en el Grupo de Puebla para asegurarse un aterrizaje institucional si tiene que salir de España. No hay ninguna prueba de que eso sea así, y conviene subrayarlo: es una interpretación, no un hecho documentado.
El detalle que más ampolla hace es el uso del Falcon. Los pilotos y el personal de Moncloa son funcionarios del Estado, y hay quien se pregunta por qué no han dicho nada sobre los supuestos 30 viajes opacos a Santo Domingo. Se especula con que habrían sido seleccionados y tentados previamente, y con que de las sacas de efectivo que supuestamente viajaban en esos vuelos habrían sacado su «pellizquito». Todo esto son sospechas sin confirmar.
El escepticismo: siete años de predicciones fallidas
Frente al relato de la huida inminente, una parte importante del análisis recuerda que llevan siete años anunciando el final de Sánchez y el final no llega. La crítica más repetida es que se confunde el deseo con la realidad. El argumento de fondo: mientras no haya una sentencia firme o una aritmética parlamentaria que lo impida, el presidente agotará la legislatura. Algunos sitúan el horizonte en 2027, con o sin elecciones anticipadas.
Hay quien va más allá y sostiene que el problema no es Sánchez, sino el electorado. Si mañana hubiera elecciones, el PSOE volvería a sacar un número similar de votos. La conclusión que extraen es incómoda: los políticos son el reflejo de la sociedad que los vota, y mientras esa sociedad no cambie, cambiar el inquilino de Moncloa no arregla nada.
El trasfondo económico: ¿quién manda realmente en España?
Más allá del morbo político, el asunto tiene una lectura económica que se ha colado en la conversación. Si el presidente se marchara por la puerta de atrás, la pregunta que quedaría sin responder es quién manda realmente en España. La hipótesis de que el poder real esté en instancias no electas —o en acuerdos con Marruecos, según algunas versiones— no tiene respaldo probatorio, pero refleja una desconfianza profunda en las instituciones de control. La frase que resume ese estado de ánimo: «Ninguna institución de control del Estado funciona, todos sus dirigentes están en nómina».
Esa desconfianza se extiende a la oposición. La crítica a Feijóo es que está continuamente dando balones a su colega de la facción roja del Partido Interior, y que es incluso peor que su predecesor. El resultado es un ecosistema donde nadie cree que la justicia vaya a actuar con la misma vara para todos. El ejemplo que se cita: el hermano y el novio de Ayuso con la Quirón. «Cuando en un país se deja de lado la ética, eso funciona para todos», resume una intervención.
Con estos mimbres, la predicción más razonable es que no pase nada. Ni huida a Brasil, ni dimisión, ni elecciones anticipadas. El escenario de la fuga funciona como válvula de escape emocional, pero la aritmética parlamentaria y la falta de una sentencia firme juegan a favor de que Sánchez siga en Moncloa hasta 2027. O hasta que un hecho imprevisible lo cambie todo. Como ha pasado siempre.