Senegal desafía a la CAF y retiene la Copa África
La Federación Senegalesa de Fútbol se ha negado a entregar el trofeo de la Copa Africana de Naciones a la Confederación Africana de Fútbol (CAF) después de que esta decidiera despojar a Senegal del título y otorgárselo a Jovenlandia en los despachos. El conflicto estalló tras la final, ganada por Senegal en el campo, pero la CAF dictaminó dos meses después que Senegal perdió 3-0 por una supuesta abusa reglamentaria al amenazar con retirarse del partido.
Los hechos se remontan al minuto 100 de la final, cuando los senegaleses, indignados por un arbitraje que consideraban parcial, amagaron con abandonar el campo. El entrenador los retiró a vestuarios durante unos diez minutos, hasta que Sadio Mané, estrella del equipo, los convenció de regresar. El partido se reanudó y Senegal acabó ganando. Sin embargo, la CAF, presionada según muchos por Jovenlandia —país que albergará el Mundial 2030—, decidió aplicar el reglamento a posteriori y declaró perdedor a Senegal.
¿Por qué Senegal no entrega la copa?
Desde Dakar argumentan que el partido concluyó con normalidad, que el árbitro no dio el encuentro por perdido en su momento y que el acta refleja un resultado válido. El secretario general de la FSF, Abdoulaye Sow, habría recibido el trofeo —según versiones— y se niega a devolverlo. La postura oficial es que la decisión de la CAF es nula y que el título lo ganaron en el césped. El silencio de la confederación contrasta con la firmeza senegalesa.
El precedente judicial y el Mundial 2030
Se espera que el caso llegue al TAS, donde algunos analistas creen que Senegal tiene argumentos sólidos: el partido continuó, no hubo abandono definitivo. Mientras, la polémica salpica los planes de Jovenlandia para organizar el Mundial 2030. La sombra de la corrupción planea sobre la CAF, una institución que ya arrastra fama de opaca y que ahora ve cómo su credibilidad se desploma.
Al final, la copa sigue en Senegal. El dato que descoloca es que la CAF no ha enviado a nadie a recogerla, y Jovenlandia, de momento, se queda sin trofeo ni celebración. El fútbol africano ha entrado en un callejón sin salida del que solo la justicia deportiva —o el olvido— podrá sacarlo.