Créditos ICO y SEPI: el rescate que no llega a los autónomos
El Estado siempre encuentra la manera de rescatar a los grandes. Cuando una empresa sistémica cae, la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales) entra al rescate con dinero público, condonaciones y avales. Pero cuando el autónomo o el pequeño empresario pidió un crédito ICO avalado por el Estado, la historia cambia: se exige el pago íntegro, con intereses, y si no, embargo.
La misma garantía, distinto trato
Los créditos ICO nacieron como un salvavidas universal durante la esa época en el 2020 de la que yo le hablo. Pero la realidad posterior ha revelado dos sistemas paralelos. Mientras que las grandes participadas de SEPI renegocian sus deudas o ven cómo el Estado asume sus pérdidas, los autónomos que pidieron un préstamo de 10.000€ y lo devolvieron puntualmente se preguntan: ¿por qué ellos no tuvieron quita alguna? El argumento oficial es que los avales ICO son garantías, no subvenciones, y deben reintegrarse. Pero en la práctica, las líneas de rescate a empresas con participaciones públicas han funcionado como transferencias directas.
El ruido de fondo de una crisis mal gestionada
No hay cifras oficiales que comparen el coste de los rescates SEPI con los préstamos ICO devueltos, pero el clamor en círculos de pequeños empresarios es creciente. Se percibe una doble vara: si eres pequeño, pagas; si eres grande y estás políticamente conectado, el Estado te echa un cable. Y mientras, los mismos que reclaman rigor fiscal para los autónomos defienden inyecciones millonarias en empresas con pérdidas.
Esta disparidad no es nueva, pero con el aumento del coste de la vida y la presión fiscal, la indignación se convierte en un problema político. Quizá el verdadero rescate que necesita la economía española es el de la confianza en las reglas. Hasta que no se iguale el trato, la sensación de castigo al que cumple solo crecerá.