Navarra sin inmigrantes: ¿ruina o subida de salarios?
Imaginemos un escenario: mañana, los 145.000 migrantes que residen en Navarra deciden marcharse. La comunidad, con menos de 700.000 habitantes, perdería de golpe a uno de cada cinco residentes. El relato oficial, repetido hasta la saciedad, es que sin ellos la economía regional se vendría abajo. Pero ¿y si la ruina no fuera tal?
La cifra que lo cambia todo: 145.000 sobre 670.000
Navarra tiene una población total de algo menos de 700.000 personas. Si 145.000 migrantes se fueran, la pérdida demográfica sería del 21%. Pero la clave no está en el número, sino en la estructura. La mayoría de esos migrantes ocupan puestos de trabajo en sectores como la agricultura, la hostelería, la limpieza y la construcción. Según los datos del debate, su salida dejaría vacantes miles de puestos. Sin embargo, con una tasa de paro oficial del 10% (que algunos elevan al 20% si se cuenta el subempleo), hay margen para recolocar a trabajadores nacionales.
¿Y los salarios?
Uno de los argumentos más repetidos es que, sin mano de obra barata, los empresarios se verían obligados a subir sueldos. Eso, para algunos, sería la ruina; para otros, la solución. Porque una economía que solo funciona con salarios bajos y condiciones precarias no es sostenible. La ley de oferta y demanda actuaría: menos oferta de trabajadores, salarios al alza. Y eso, a su vez, atraería a parados de otras comunidades, como ya ocurrió en los 90.
El coste fiscal de la inmigración
Otro punto que emerge del análisis es el coste fiscal. Se menciona que los menores extranjeros no acompañados (menas) cuestan unos 4.000 euros al mes cada uno. Multiplicado por el número real (no hay cifra exacta en el debate, pero se habla de «miles y miles»), el gasto es ingente. Frente a eso, las cotizaciones de los migrantes con trabajo regular no siempre compensan, sobre todo si se trata de perfiles poco cualificados. El equilibrio fiscal, en todo caso, es complejo.
El dato que descoloca
El debate deja una conclusión incómoda: si una economía regional depende de importar población vulnerable para sostener sus márgenes, quizá el problema no sean los inmigrantes, sino el modelo productivo. Como señala un análisis, la pregunta no es si todos los inmigrantes aportan o cuestan, sino por segmentos: edad, empleo, cotizaciones. Y el verdadero debate debería ser sobre salarios, vivienda y productividad. Lo demás es moralina.