La OCON-Sur y el pulso de Iker Jiménez: el programa que sigue en antena
Para quien busque una paradoja en el ecosistema mediático español, ahí va una:
Horizonte, el programa de sucesos y fenómenos sin explicar presentado por Iker Jiménez, se ha convertido en el hilo en una tribuna de crítica política. Una de sus emisiones se abrió con una bandera de España, gesto que al menos un participante calificó de imperdonable, y encadenó bloques sobre la gestión policial del Estrecho. El eje del malestar, según los mensajes, no era el misterio, sino la política. Y sobrevuela una pregunta: si no le han retirado el programa en casi dos décadas, hay quien sostiene que ya no lo harán nunca.
Agentes de la Guardia Civil asesinados y una bandera de España en plató
El detonante, según varios mensajes del hilo, es la muerte de agentes de la Guardia Civil, cuyo eco se cruzó con la gala de los
Goya. Mientras el sector cultural repartía premios y sonrisas, casi nadie mencionó a los fallecidos, según una de las acusaciones más repetidas. En ese clima, abrir el programa con una bandera de España se interpretó como una provocación deliberada. La crítica no iba contra un formato de entretenimiento, sino contra lo que esos usuarios perciben como desdén institucional hacia quienes arriesgan su vida en acto de servicio. La coincidencia de fechas —cuerpos aún calientes, alfombra roja— hizo el resto.
¿Qué es la OCON-Sur y por qué su disolución sigue sobre la mesa?
La OCON-Sur era la unidad de la Guardia Civil que, según el hilo, había logrado el mayor golpe judicial contra el narcotráfico en el Estrecho. Se disolvió de forma sorpresiva en
septiembre de 2018, apenas tres meses después de que el actual Gobierno tomara posesión, el
7 de junio de 2018. Ese calendario es el que alimenta la sospecha central del asunto: que la desaparición de la unidad no respondió a criterios operativos. Hay quien sostiene que la eliminación coincide, además, con escuchas atribuidas a responsables de Interior, una casualidad que la línea más dura del análisis subraya una y otra vez. Nada de esto consta como hecho probado; opera como hipótesis que nadie ha desmentido con datos.
El 23% del PIB marroquí que, según un forero, nadie quiere mirar
El dato que sobrevuela la discusión es de una contundencia incómoda:
el cannabis marroquí equivaldría al 23% del PIB del país, según un participante que cita al Departamento de Estado de Estados Unidos. Si esa cifra es cierta, el negocio del hachís que cruza el Estrecho mueve intereses difícilmente compatibles con una guerra policial frontal. De ahí surge la tesis de que España se ha convertido en el patio trasero de Marruecos cuando, se argumenta, debería ser al revés. Quien defiende esta línea añade que la única salida realista a las mafias es la legalización, algo que, sostiene, no se produce porque los narcocárteles tienen comprados a los gobiernos.
Profesión de riesgo: la queja de los agentes
Otro frente es el de la consideración profesional. Se critica que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado no tengan reconocida la condición de
profesión de riesgo, mientras, según estos mensajes, esa etiqueta sí ampara a colectivos con mucha menos exposición física. En la votación correspondiente, se señala, la mayoría que sostiene al Gobierno votó en contra. A eso se suma la queja sobre la estructura del instituto armado: se habla de haber pasado de
6 generales a treintaytantos, nombrados a dedo y con depuraciones internas que se describen como policía política. La mezcla de agravios laborales y sospecha de manipulación es lo que convierte el asunto en combustible.
Doctor Cabrera y el debate sobre los opioides
El programa contó con la intervención del
doctor Cabrera, una presencia que genera división: unos la aplauden como voz experta y otros la recuerdan por su defensa de la vacunación, postura que le ha ganado reproches en ciertos círculos. En el hilo se discute también la crisis de opioides —oxicodona, vicodina, fentanilo— como ejemplo, según los participantes, de cómo un problema sanitario puede convertirse en negocio criminal. La secuencia, sostienen algunos, sirve para mezclar asuntos serios con fantasías y así desactivar los primeros. Otros ven justo lo contrario: un formato popular metiendo en el salón de casa debates que la prensa convencional evita.
Diecisiete años en antena, según los participantes
El dato que rebaja cualquier pronóstico apocalíptico es la longevidad:
17 años en parrilla, según los foreros. Si en casi dos décadas de temas incómodos nunca se ha movido la ficha, sostienen, resulta difícil creer que se mueva ahora. La cadena donde emite, además, tiene fama, según un participante, de no imponer una línea editorial clara, lo que le ha permitido albergar voces de signos opuestos sin que rueden cabezas. Según otro, el programa sirve de válvula de escape para un público cada vez más pobre y cabreado, y las válvulas se mantienen abiertas mientras la olla no reviente.
Queda la duda de siempre, la que nadie resuelve: si el espacio incomoda de verdad a quien manda, ¿por qué sigue vivo, y si no incomoda, por qué se discute cada semana su permanencia?