El empobrecimiento que las estadísticas maquillan
Con 50 euros no se llena ya un carro de la compra como hace diez o quince años. La percepción es tan cotidiana que no hace falta ser economista para notar que España se empobrece. Sin embargo, las estadísticas oficiales siguen presentando a los hogares con rentas al alza. La contradicción tiene nombre: alquiler imputado.
El truco del alquiler imputado
El concepto consiste en asignar a los hogares que tienen vivienda en propiedad un ingreso ficticio igual al alquiler medio de la zona. Como en España el 70-80% de los hogares son propietarios, la renta media se infla artificialmente. En Alemania, donde menos de la mitad tiene vivienda en propiedad, el efecto es mucho menor. De ahí salen titulares que comparan la renta española con la alemana sin que la cifra refleje la realidad de los bolsillos.
La media de los pollos
El otro problema es la media matemática: si una persona come dos pollos y otra ninguno, la media dice que cada una ha comido uno. Lo mismo pasa con la renta media española, que esconde la concentración de la riqueza y una inflación que golpea con fuerza a las rentas bajas. El empobrecimiento no se ve en el promedio, se ve en la cola de la distribución.
Una cita sirve de cierre: «La primera cura para una Nación mal administrada es la inflación de la moneda; la segunda es la guerra. Ambas aportan una riqueza temporal; las dos traen una ruina permanente.» Ya vamos por la primera.