Llevo varios años administrando mi propia web y empecé sin tener ni idea de programación. Si hoy tuviera que empezar de nuevo, dedicaría muchísimo menos tiempo a tocar plugins, cambiar el diseño o buscar el tema perfecto.
La IA me ayudó muchísimo, sobre todo para entender mejor el SEO y producir contenido más rápido, pero aprendí que la herramienta no hace el trabajo por vos. Lo que realmente hace que una web empiece a generar clientes es entender qué está intentando resolver la persona cuando hace una búsqueda en Google.
Mi consejo sería: antes de pensar en colores, animaciones o el plugin de moda, preguntate qué dudas tiene tu cliente antes de comprar o contratar. Después creá contenido que responda esas dudas mejor que el resto. Si conseguís eso de forma constante, Google tarde o temprano lo termina premiando.
Al principio mi web era una simple tarjeta de presentación. El cambio vino cuando dejé de hablar de mí y empecé a escribir pensando en las preguntas reales de mis potenciales clientes.
Si te sirve como referencia, podés echarle un vistazo a la mía. No porque sea perfecta (de hecho la sigo mejorando todo el tiempo), sino para que veas el tipo de contenido que me fue funcionando:
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