SpaceX: la burbuja que se pinchó en tres semanas
SpaceX (SPCX) tocó los 213 dólares en su debut bursátil, duplicando el precio de salida. Una semana después, la acción cotiza en 138,80 dólares, borrando todas las ganancias y devolviendo la empresa a niveles de sus primeras horas en el mercado. La pregunta no es si fue un pump and dump, sino cómo pudo inflarse tanto en tan poco tiempo.
Del hype a la realidad: 213 dólares que no se sostenían
La compañía aeroespacial de Elon Musk salió a bolsa con una oferta limitada: apenas el 4,3% de las acciones se pusieron en circulación. Esa escasez artificial, sumada al fervor por todo lo que toca Musk, disparó la cotización hasta superar a Amazon en capitalización bursátil. Llegó a valer más de 200.000 millones de dólares, pisando los talones a Microsoft. Pero los fundamentales no acompañaban.
El múltiplo de ventas (times-revenue) se disparó por encima de 20, cuando en el sector aeroespacial y defensa lo óptimo está entre 5 y 8. Para ponerlo en perspectiva, SpaceX vale hoy más que todo el sector aeroespacial tradicional combinado, con ingresos muy por debajo de sus comparables. La narrativa de que la empresa montará centros de datos en el espacio para la inteligencia artificial o explotará minas en Marte no convenció ni a quienes aprobaron bachillerato de ciencias.
El patrón Tesla se repite: subida, caída y espera
Quienes han seguido la trayectoria de Tesla reconocen el libreto. Primero, una subida vertical alimentada por expectativas imposibles; después, el desplome cuando los insiders empiezan a vender. El calendario de desbloqueo de acciones —el 7 de julio se menciona como fecha clave— anticipa una presión vendedora adicional. Y ya hay quien habla de que la acción podría caer hasta los 80-90 dólares, su valor razonable estimado.
¿Estrategia militar o castillo de naipes?
Una hipótesis recurrente es que SpaceX es, ante todo, el brazo industrial del Pentágono. La necesidad de satélites, drones y sistemas de defensa basados en IA explicaría los contratos multimillonarios de la NASA y el interés geopolítico. Pero los ingresos reales no justifican la capitalización. El mercado parece estar comprando una opción sobre el futuro, no una empresa con beneficios presentes.
El que llegó tarde, salió a tiempo (o no)
La volatilidad ha dejado ganadores y perdedores. Quienes compraron en la OPV a 135 dólares y vendieron cerca de 204 obtuvieron una rentabilidad del 50% en días. Los que esperaban llegar a 250 o más, ahora ven cómo la acción se acerca a su precio de salida. La lección es antigua: cuando todo el mundo habla de una acción, el pico suele estar cerca. Los datos del mercado de opciones muestran que la skew de SPCX empezaba a aplanarse en septiembre, señal de que los grandes jugadores se estaban cubriendo.
A 138,80 dólares, la acción sigue siendo un 80% más cara que el valor intrínseco que le asignan los analistas más optimistas. Y el tiempo corre. La pregunta abierta es si Musk logrará convertir el humo en negocios reales. Hasta entonces, la historia de SpaceX se lee como la de Tesla, pero en modo acelerado.