Sumar tira del calendario: un año de margen para políticas útiles
La líder de Movimiento Sumar, Lara Hernández, ha zanjado esta semana el debate sobre la supervivencia de la coalición al asegurar la continuidad del Gobierno: hay un año más y ese margen se utilizará para «políticas útiles». Lo dijo en un desayuno informativo, en respuesta directa al presidente del PNV, Aitor Esteban, que el día anterior había calificado de «irresponsable» estirar el Ejecutivo de Pedro Sánchez más allá de 2026. La frase, sin embargo, abre más preguntas de las que cierra.
Qué se esconde detrás de «políticas útiles»
La expresión ha sido recibida con escepticismo en los análisis políticos y económicos. Para los defensores de la coalición, es la constatación de que el margen de acción no se ha agotado: renta, vivienda, salarios, aún hay materias en las que el Ejecutivo puede legislar. Para los críticos, el sintagma es un comodín que dice poco y compromete menos. Hay quien lo lee como el preludio de una operación de acaparamiento: doce meses para dejar atados partidas y compromisos antes de un final que nadie controla.
El pulso con el PNV
La respuesta de Hernández no es casual. El PNV ha puesto fecha de caducidad al Ejecutivo, y Sumar, socio minoritario de la coalición, necesita desmarcarse de la estrategia de Moncloa. «Queda un año» es también un mensaje a los socios: la coalición no se rompe, y quien quiera renegociar el precio de su apoyo tiene un calendario tasado.
La cuestión de fondo sigue sobre la mesa: si el margen real para «políticas útiles» es de doce meses o de menos. Ningún dato del actual debate permite cuadrarlo. El año que queda puede ser de resistencia o de agotamiento; la única certeza es que el calendario, esta vez, lo marca Sumar.