El argot de la inteligencia artificial se cuela en las charlas cotidianas: ¿moda pasajera o señal de estatus?
Primero fue el 'en plan', luego el 'tío, flipas'. Ahora llega 'verbalizar', 'elegir' y sobre todo ese 'ruido' que sueltan hasta en un café. El lenguaje de la IA ya no es cosa de técnicos: se ha convertido en la jerga aspiracional de quienes quieren sonar profundos sin decir gran cosa.
De la autoayuda a la consultoría: el viaje de 'verbalizar' y 'ruido'
'Verbalizar' venía del coaching y la psicología de salón. 'Elegir' en relaciones personales suena a manual de recursos humanos. Y 'ruido' –ese concepto comodín para todo lo que molesta– es el heredero de los mantras new age. El cóctel perfecto para parecer que has leído a Deepak Chopra cuando en realidad solo has visto tres vídeos de TikTok.
Quienes lo usan buscan pertenencia. No es diferente a lo que ocurría en los noventa con el caló de la movida o en los dos mil con las muletillas de las series americanas. La novedad es que ahora la IA da el marco: términos que suenan técnicos pero que cualquier persona sin formación puede soltar con cara de iluminado.
El esnobismo del nuevo vocabulario
Lo curioso es que estas expresiones no surgen de un conocimiento real de la inteligencia artificial, sino de un deseo de sofisticación barata. El que dice 'eso hace ruido' probablemente no sabe cómo funciona un transformer. Pero lo dice igual, porque suena bien y porque otros lo dicen.
Los más críticos ven en este fenómeno una idiotez generacional más, comparable al 'qué demonios' traído de las películas dobladas. Otros lo achacan al influjo de la autoayuda y el 'coaching' digital. El hilo deja claro que la irritación es transversal: da igual la edad, el nuevo argot irá a más.
La predicción es sencilla: esta moda lingüística pasará cuando llegue la siguiente –quizá 'tokenizar' o 'entrenar el algoritmo'–. Pero mientras tanto, el ruido seguirá estando servido.