Nike ya no vuela: ventas planas, FCF a la mitad y el dividendo sin cobertura
La acción de Nike acaba de romper la barrera psicológica de los 40 dólares y nada indica que la caída haya terminado. El desapego con su consumidor ya no es una anécdota: las ventas no crecen, la estrategia de venta directa se ha estrellado y el free cash flow es un desierto. Los números de su último ejercicio fiscal dibujan una compañía en tierra de nadie, atrapada entre una marca que ya no enamora y un dividendo que empieza a comerse la caja.
El plan directo al consumidor ha fracasado
Nike facturó 46.400 millones de dólares, exactamente lo mismo que el año anterior. En términos reales, un 2% menos. El problema no es solo la falta de crecimiento: el canal que iba a ser su salvación se ha dado de bruces. El negocio directo (Nike Direct) cae un 6% y el canal digital se desploma un 12%. Mientras tanto, el mayorista, el antiguo socio del que quería prescindir, sube un 6%. El movimiento estratégico que prometía mayores márgenes ha vuelto a colocar al intermediario en el centro.
La compañía está recortando productos que no funcionan, reduciendo inventario y volviendo a lo básico. El margen bruto del año fiscal 2026 se sitúa en el 42,9%, y el del cuarto trimestre alcanza el 49,2%, aunque este último dato está distorsionado al alza por los aranceles de la administración Trump. La mejora es real, pero con matices.
El free cash flow se hunde: el dividendo no se cubre solo
Aquí es donde el análisis se pone inquietante. El free cash flow de Nike en el año fiscal 2026 fue de 2.180 millones de dólares, frente a los 3.270 millones de 2025 y los 6.620 millones de 2024. En dos años, el flujo de caja libre se ha reducido a una tercera parte. Con una capitalización de unos 60.000 millones, el FCF yield se queda en un escuálido 3,6%.
Pero hay más: la compañía paga 2.400 millones de dólares en dividendos, por encima de ese FCF de 2.180 millones. O sea, el dividendo no solo no está cubierto por el flujo de caja, sino que para pagarlo están tirando del colchón: la caja se está reduciendo. La deuda neta sobre EBITDA, eso sí, es baja, en torno a 0,4 veces, y tienen 9.000 millones de caja e inversiones frente a una deuda total de 11.100 millones. Pueden aguantar, pero no eternamente. El mensaje es claro: si Nike no recupera la generación de caja, el dividendo será lo primero que se toquen.
Escenarios de valoración y la espera en los 36 dólares
Con una cotización alrededor de los 40 dólares, el mercado ya descuenta un escenario de continuidad en la debilidad. Los análisis más optimistas plantean que si el FCF volviera a los 4.000 millones, la acción estaría a 15 veces ese flujo, con un FCF yield del 6,6%. Si llegara a 5.000 millones, serían 12 veces y un yield del 8,3%. Pero de ahí a la realidad hay un trecho: la generación de caja actual no apunta en esa dirección.
Hay quien prefiere no tocar el valor ni con un palo, argumentando que el problema es generacional. Los chavales ya no flipan con unas Air Jordan, cualquiera fabrica unas playeras a precios muy bajos y el coleccionismo se reduce a cuatro frikis con modelos que ya existen. En ropa deportiva de equipo aún tienen tirón, pero Adidas les está comiendo terreno. La paciencia, en este caso, tiene precio: esperar a los 36 dólares es la postura más extendida, y no falta quien cree que ni eso será suficiente.
El dilema queda sobre la mesa: ¿es una oportunidad de compra o una trampa de valor? El FCF no miente, y de momento dice que el dividendo está en el aire. La próxima temporada de resultados dictará sentencia, pero el mercado ya ha votado con los pies, y estos van hacia la salida.