El truco fiscal que se come tu subida salarial sin que lo votes
El salario medio español subió un 3,8% en 2025. Los precios, un 2,6%. Mejora real: 1,2%. Pero la OCDE, en su informe Taxing Wages 2026, detecta que el tipo medio personal del trabajador español subió un 1,5% ese mismo año. La cifra se traga la mejora entera. El resultado: mantienes el poder de compra por los pelos, pero la sensación es que la subida no llega. No es cosa tuya: tiene un nombre, progresividad en frío.
Mínimo del contribuyente: congelado desde 2015
El mecanismo es sencillo. El mínimo del contribuyente -la renta que se considera destinada a vivir y no tributa- está fijado en 5.550 euros desde 2015. Según el INE, el IPC acumulado entre enero de 2015 y junio de 2026 es del 33,1%. Para valer lo mismo, ese mínimo debería estar hoy en unos 7.387 euros. La diferencia es renta que antes no tributaba y ahora sí. Nadie ha votado esa subida de impuestos. Pasa igual con los tramos y con las deducciones, que tampoco se actualizan al ritmo de la inflación.
Una solución a la vista que nadie aplica
La solución técnica es deflactar las tarifas: ajustar el mínimo, los tramos y las deducciones al IPC. No es ideología, es aritmética. Pero ningún Gobierno se ha mostrado dispuesto. Hay quien lo interpreta como una herramienta deliberada de recaudación silenciosa, y quien lo justifica como el precio de financiar la educación y la sanidad. El caso es que, mientras la inflación y el IRPF se comen parte de lo que ganas, la fórmula para subir salarios sin que se evapore por el camino sigue sin aplicarse.
El consenso toca techo aquí: la deflactación es la ecuación que falta, pero la voluntad política no aparece. Mientras tanto, Hacienda cobra por un aumento que nunca llegó al bolsillo. Y el siguiente incremento salarial, si llega, correrá la misma suerte.