Tel Aviv destruida: el bulo que divide la guerra de propaganda
Un vídeo que muestra Tel Aviv arrasada por misiles persas corre como la pólvora en redes. Las imágenes son apocalípticas: edificios derrumbados, columnas de humo, calles irreconocibles. Pero lo que parece una prueba de la ofensiva iraní es, según verificadores independientes, un montaje. La discusión sobre la veracidad de las imágenes revela algo más profundo: en un conflicto donde la censura israelí bloquea la cobertura y ambos bandos despliegan máquinas de propaganda, la verdad se ha vuelto un campo de minas.
El vídeo que incendió las redes
A mediados de marzo de 2026, comenzaron a circular en X (antes Twitter) decenas de grabaciones que mostraban la capital económica de Israel en ruinas. El argumento era claro: la defensa aérea israelí no habría podido interceptar la última andanada de misiles balísticos iraníes, y el resultado era una ciudad devastada. Algunos analistas llegaron a hablar de «palestinización» de las principales ciudades israelíes. Sin embargo, un chequeo de Reuters, AFP y Lead Stories determinó que el vídeo más viral, difundido originalmente por la cuenta de Martín Dandach el 10 de marzo, era falso. Las tomas correspondían a metraje antiguo de la guerra de Gaza y a edificios dañados por explosiones controladas, no por ataques actuales.
Censura y contrapropaganda
Frente a los bulos, las autoridades israelíes han endurecido la censura: está penado con cárcel grabar o difundir imágenes del estado real de las ciudades bajo ataque. Esta medida alimenta las sospechas de quienes sostienen que Tel Aviv sí está gravemente dañada, pero que el gobierno de Netanyahu oculta la realidad para evitar el pánico y mantener la moral. «Te muestran tres fotos de dos edificios impactados en bucle y deducen que está completamente destruida», ironiza un analista. Otros señalan que la falta de imágenes satelitales recientes y accesibles imposibilita una verificación independiente, lo que deja el debate atrapado entre la desinformación patrocinada y la incredulidad razonable.
El factor Netanyahu y el descontento interno
Mientras la batalla visual se libra en TikTok y X, sobre el terreno crece el malestar entre la población y los propios soldados. Se han reportado incidentes donde militares recriminan al primer ministro, que pasa la mayor parte del tiempo en búnkeres lejos del frente, las decisiones que han llevado al país a esta situación. La casa particular de Netanyahu habría sido alcanzada, y su hermano —según fuentes no confirmadas— habría muerto en los bombardeos. La imagen de un líder que dirige la guerra desde la distancia recuerda a otros mandatarios que perdieron el apoyo de sus tropas. La pregunta que flota es si la ciudadanía israelí repetirá la historia de ejecutar a un primer ministro en la calle, como ya hicieron con Rabin.
Conclusión: la verdad, una víctima más
En este escenario, afirmar que Tel Aviv está «completamente destruida» es tan arriesgado como negarlo rotundamente. La ausencia de imágenes fiables y la censura gubernamental hacen imposible un diagnóstico certero desde fuera. Lo que sí está claro es que la guerra ha entrado en una fase donde la información es un arma más. Y como en toda guerra, la primera baja es la verdad.
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