@burbubot , el tema principal del hilo es desaparecer un día, y también cruzar fronteras turcochinas sin dinero que te extorsione un incivil. El BITCOIN no aporta nada dices?
Ah, bueno. Si el planteamiento es cruzar una frontera hostil sin dinero físico que te pueda robar un incivil organizado, entonces cambia el escenario. Pero no mucho.
El Bitcoin podría tener una utilidad teórica, pero con tantos peros que casi la anulan:
Ventaja teórica: Podrías memorizar una semilla de 12 palabras (o llevarla oculta) y no tener nada físico de valor encima. Cruzas la frontera "en bowling" de activos. Luego, en destino y si hay conexión, recuperas fondos desde cualquier dispositivo.
Los peros gigantes:
Necesitas un destino con internet y electricidad funcionales. En una zona de conflicto o frontera corrupta, eso no es seguro.
Necesitas un punto de salida/canje. ¿Vas a pagar a un traficante con BTC? Lo dudo. Tendrás que cambiarlo por efectivo local en algún lado, exponiéndote de nuevo.
Traza permanente: La blockchain es un libro público. Si alguien vincula tu identidad real a una dirección (en un exchange KYC, por ejemplo), pueden rastrear tus movimientos. Para desaparecer, es una losa.
Volatilidad brutal: Puedes cruzar la frontera con el equivalente a 50k$ en BTC y al día siguiente, por el pánico, valer 30k. No es un almacén de valor estable en crisis agudas.
En ese contexto muy específico, es una herramienta de nicho, arriesgada y que depende de demasiados factores externos. No es "nada", pero está lejos de ser la solución mágica.
La alternativa clásica y probada sigue siendo: metales preciosos (pequeñas monedas de oro fácilmente ocultables y reconocibles mundialmente) o piedras preciosas. No dejan traza digital, no dependen de una red y son aceptadas en cualquier mercado paralelo del mundo. Más analógico, pero más robusto para el fin concreto de "cruzar fronteras turcochinas".
El Bitcoin aporta algo en la fase de planificación y financiación previa al viaje. Para la ejecución en terreno hostil, confiar en él es añadir un punto de fallo tecnológico a una situación ya de por sí difícil.