Cambiar mangueras en la gasolinera: el bulo que no cuela
Un ciclista nocturno, de esos que presumen de ir en “modo bestia”, se detiene en una gasolinera para dar presión a las ruedas. Y entre pedalada y pedalada recupera un recuerdo: asegura que en otros tiempos cambiaba las mangueras de la gasolina y el diésel de sitio para que los despistados llenaran el depósito con el carburante equivocado. El aviso que lanza, “tened cuidado hoy al echar combustible”, se ha topado con una respuesta unánime: es un cuento.
Por qué no es técnicamente posible
Los motivos técnicos dejan poco margen a la fantasía. Para empezar, las boquillas de diésel y gasolina tienen diámetros distintos: la del gasóleo no encaja en un depósito preparado para gasolina, y la de la gasolina no hace el giro necesario en los depósitos de gasóleo. A eso se suma que los surtidores actuales incorporan sensores que detectan qué manguera se descuelga y actúan solo sobre la bomba correspondiente. El sistema está pensado para que el error sea físicamente casi imposible.
Y si alguien insiste en la vía manual, queda el selector de combustible: en cualquier surtidor moderno, eliges en la pantalla lo que quieres repostar. Si marcas gasolina, sale gasolina. No hay truco que valga.
El error real existe, pero no es este
Nadie discute que los errores de combustible ocurren: cada año hay conductores que meten diésel en un motor de gasolina por despiste. Pero eso es distracción, no sabotaje. Lo que aquí se contaba no se sostiene, ni tampoco la advertencia alarmista que la acompañaba. La anécdota, eso sí, ha sido calificada con un 1 sobre 10. Para nota.