Teresa Ribera: Europa no está preparada, pero la crítica apunta a su gestión
La vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, ha afirmado que Europa no está preparada para las consecuencias del cambio climático. Una declaración que, lejos de generar consenso, ha abierto el fuego en las redes y foros económicos. No por la diagnosis —pocos discuten la magnitud del reto— sino por la gestión política de los episodios climáticos recientes en España.
La sombra de la DANA y los incendios
La intervención de Ribera coincide con un contexto en el que la gestión de la DANA en Valencia —especialmente en el Barranco del Poyo— sigue siendo objeto de críticas. Los reproches no se quedan en la oposición política: en el debate ciudadano se menciona que la respuesta institucional a las inundaciones fue tardía y descoordinada. A esto se suma el caso de un incendio presuntamente provocado por un coche eléctrico que ardió, y cuyo conductor lo apartó al arcén, alimentando la narrativa de que la transición energética tiene costes imprevistos.
Sobre la mesa, una paradoja: mientras Ribera pide más preparación europea, los críticos sostienen que los fondos y medidas actuales no llegan a tiempo, y que la burocracia comunitaria lastra la respuesta. La percepción de que el discurso climático sirve a veces de coartada para políticas migratorias o energéticas controvertidas —como la acogida de migrantes— añade leña al fuego.
Un debate polarizado, también en los datos
Los argumentos oscilan entre quienes ven el cambio climático como una realidad incuestionable que exige acción urgente, y quienes lo consideran una coartada ideológica. Pero en un punto coinciden: ni los gobiernos ni las instituciones europeas han demostrado estar a la altura de los fenómenos extremos que ya golpean. El cálculo de costes —entre pérdidas aseguradas, inversiones en infraestructuras y gasto en emergencias— no cuadra con el ritmo de implementación de medidas.
A la espera de que la Comisión Europea concrete su estrategia de adaptación climática, la sensación es de desfase. Ribera ha puesto el foco en el diagnóstico, pero la ciudadanía quiere hechos que demuestren que esta vez no habrá discurso sin respuesta.